Almas que de vivir no viven, que de soñar no sueñan, que de sentir no sienten la ternura o el desasosiego de ese querer, de ese odio; fruto de la pasión más surrealista y visceral.
Me pregunto dónde está el límite del amor, dónde está el del odio, dónde la separación realista de ambos sentimientos que, por contrarios, están más unidos de lo que creemos.
Quizás sean sentimientos con almas gemelas, con puntos de vista diferentes, eso sí, pero que en el fondo arrancan del mismo sitio, aunque nos neguemos a creerlo.
P. D.:
Ni contigo...
ni sin ti...
la nada lo es todo.
