Solo quedan besos prohibidos, aquellos que no te di; cicatrices en la piel y, en mi pecho, el dolor de un verso emborronado en el papel.
Caricias imaginadas quedaron en mi almohada. Abrazos inventados y duelos al sol cegaron mi amanecer. No debo rendir tributos a los sueños abandonados; solo quiero seguir soñando con volverte a ver, con devolverte la mirada, ahora que me puedes ver…
P. D.: No siempre nos dejamos ver...

