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27 mayo 2015

EL MOMENTO








             

Retozan a sus anchas los aguerridos zumbidos, envalentonándose a través del reguero que circula por nuestras entrañas. Parecieran dueños del universo y, en cierto modo, lo son: el de nuestro yo particular e intransferible.

​Es nuestro punto de partida y de encuentro entre los sueños y el tiempo, más allá de lo que nuestra mirada es capaz de alcanzar a dilucidar, a suponer o a superar como importante, sea necesario o innecesario.

​Es un trajín de palabras invocando la necesidad de orquestar lo que no podemos ver ni imaginar, recrear o tergiversar. La vida, como la muerte, es importante tomársela como viene; no hace falta discutir, hay que vivirla y morirla como si fuera siempre lo último que hacemos.

​Posiblemente este segundo sea el último: disfrutémoslo y no lo malgastemos en pensar cómo será el siguiente. Cuando lleguemos al próximo, el anterior habrá desaparecido.


PD:

Vivir el momento, disfrutar el momento... ¿Por qué dejar de hacerlo, si no volveremos a vivirlo?




20 mayo 2015

TIEMPO PRESTADO






 

Tiempo prestado en sueños inacabados; duelo perfumado de versos inanimados dentro de un oráculo inventado. No hay palabras ni premeditación para el espectáculo jamás imaginado.

​En este laberinto del tiempo prestado, entre sollozos y la más sutil de las verborreas, buscamos decirte —y decirme— aquello que queremos escuchar. No hay tiempo que perder de ese tiempo prestado y jamás inventariado.

​Tras las cortinas, un beso robado, un abrazo idealizado... ¿Y por qué dudarlo? Si tras ese tiempo prestado no se admiten devoluciones del pasado.

​Tiempo prestado en sueños inacabados, en suculentos vaivenes del tú a tú, donde se vislumbra el beneplácito de poder compartir ese tiempo prestado...


P. D.: Disponemos de un tiempo prestado, tan insuficiente como para desperdiciarlo.




13 mayo 2015

SUEÑOS



  





​Y visten mis sueños de palabras inanimadas, versos que buscan el sendero del acuerdo entre creer o dejarse hacer, para convertirse en rumor del viento caprichoso, de lo eterno. Tal vez forzado, tal vez imaginado, pero siempre enganchado a esa delgada línea que delimita el horizonte que alcanza la mirada.

​Mas no habrá silueta ni sombra capaz de enhebrar el destino impuesto en noches de luna blanca; no habrá susurros encadenados capaces de dibujar la sonrisa cómplice de tu ternura. Ni siquiera llego a alcanzar la tenue voluntad de acaparar cada uno de tus gestos, cada uno de tus versos que atesoro bajo la almohada de mis sueños...


P.D.:

Entre sueños y verdades descansan las voluntades.





07 mayo 2015

VOLAR






Volar y volar, todo sea imaginar, cantar, caminar y de nuevo el vuelo alzar, dejándose llevar por los vientos y la gravedad, por los sueños y consejos del pájaro que cruza el ancho mar.

​Flotar, mirar y llegar a tocar el cielo sin pensar, dejándose llevar por el tiempo, sin pensar en los versos acaramelados que vuelven a sonar una y otra vez intentando sobrepesar la voluntad.

​Volar y volar, todo sea imaginar. Si la paz he de alcanzar, ¿por qué dudar? Comenzar, terminar y vuelta a empezar; gritar, callar y vuelta a desear que la vida sin nombrar no es vida, sino las ganas de imaginar.

​Volar por volar no es más que un sueño para poder reinventar día a día, sin olvidar que todo puede, tarde o temprano, resultar...


P. D.:

Volar y volar, ¿por qué no desear, si todo es posible tan solo con empezar?





03 mayo 2015

QUISIERA








Quisiera acostumbrarme, pero no puedo. Sigue siendo tan difícil que desearía ser un poco como una estatua de piedra para poder encajar cómo las velas a mi alrededor van extinguiéndose... para no sentir ese dolor vacío de la ausencia, esos huecos que se hacen más grandes cada vez que miro.

​Quisiera acostumbrarme, pero no puedo; quisiera ser fuerte y ser un poco extraño, pero no puedo. Sabía que ya no te encontraría, pero aun así quería despedirte. Quería decirte que, aunque pareciera haberse apagado tu vela, solo lo parece, porque tu luz y la de aquellos que tanto echo de menos seguirá encendida allá donde los recuerdos no se olvidan. Allá donde la memoria necesita ser eterna para que la vida siga siendo vida.

​Hago mía esa coletilla, esa que solías decir muy a menudo para recordártelo: «¿Estamos...?». Un beso y un abrazo dondequiera que estés...


P.D.:

Los huecos son difíciles de llenar con las ausencias, por eso quisiera no dejar de recordar para mantenerlos cerca…