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24 junio 2015

BATALLAS








Es lo que tiene preocuparse más de lo habitual, más de lo que merecen algunas personas; casi siempre trae consigo el dolor. Ese dolor macerado en lágrimas contenidas que, al final, caerán por su propio peso aunque nos rompan las entrañas.

​Y es que no siempre podemos sentirnos correspondidos. Aunque nos lo repitamos muchas veces, siempre acabamos cayendo en el mismo error, una vez tras otra. No hay duda: hay quien nace con una condición y muere de la misma forma.

​Por mucho que lo suframos, seguirá siendo la misma historia que contar, el mismo garabato que descifrar, el mismo escenario que habilitar para seguir intentando volar, a pesar de no contar con alas para poderlo lograr.


P. D.: Por mucho que lo intentemos, hay batallas perdidas antes de empezar...





17 junio 2015

DEJANDOME LLEVAR









Me dejo llevar por el teclado, una vez más. No hay ningún lugar a donde llegar; tan solo estoy dejándome llevar. Cuando escribo por escribir, se revuelcan mis dedos por las teclas en cuestión de segundos, sin pensar, sin controlar, sin rimar.

​No se dan apenas cuenta de cómo se van orquestando las palabras, que ruedan a placer por la necesidad de expresar. No existen medidas, tampoco se orientan las palabras: solo es cuestión de dejarse llevar.

​Quizás —no lo sé—, al final igual no hay nada que decir o, tal vez, todo está por contar. Lo importante es descubrir pasadizos secretos hacia la libertad de saberse volar sin tener que llorar.

​Demasiadas rimas están saliendo, demasiadas circunstancias que conducen al mismo lugar: la de una lírica que no buscaba por creerme acreedor de un instante fugaz. Sigo sin saber a dónde he de llegar, sigo dejándome llevar y llego, sin querer, al final.

​No es cuestión de terminar, más bien de dejar reposar esa turbulencia que apenas me deja descansar. Cuando me dejo llevar y escribo por escribir, se convierte en una realidad.


P.D.:

Sigue siendo un buen ejercicio dejarse llevar y descubrir, en el intento, aquello que no creíamos posible…





11 junio 2015

TODO O NADA








El vacío se origina tras perder algo que habíamos conseguido o poseído; la nada, en cambio, está por inventar. Por crear está el todo y sus consecuencias: perfecto despertar o delicada conjetura de intentar estar.

​Por argumentar la posibilidad, la facilidad o la dificultad siguen estando en duda. De la nada, nada; mientras que del todo es posible llegar a la nada. No es un juego de palabras: es tan solo el espacio entre el todo y la nada, entre la realidad y los sueños que se evaporan al despertar.

​Dormir, soñar, alcanzar la verdad o, quizás, espolvorear el todo de la nada...


P. D.: Del todo a la nada solo hay un ligero espacio de tiempo y lugar.





04 junio 2015

PARAR EL TIEMPO








No dudo que tenemos la capacidad de parar el tiempo. No el de los relojes de cuerda ni tampoco el de los de arena; somos nosotros, y nuestra necesidad de alargar el momento cuando estamos al lado de la persona amada, quienes conseguimos detenerlo. Logramos bajarnos sin esfuerzo de ese tiempo que atestiguan los segundos.

​En ese instante, solo existe la mirada, el contacto de la piel con su piel. No hay esfuerzos ni dificultades; tan solo el momento que consigue interponer el relajo al ajetreo del mundo.

​El tiempo no descansa, no da su brazo a torcer: tras un segundo viene el siguiente y, tras este, uno nuevo que envejece al anterior. Pero, a veces, el tiempo no cuenta, no suma. Es solo un salto que deslumbra, un sueño que convence, un duelo penitente y una prosa delirante que consigue saciar el beso incandescente de no depender de las agujas del reloj...


PD: No es fácil, pero parar el mundo y bajarse de él, a veces, es posible.