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22 enero 2017

ESPERAS



La espera desespera; la incontinencia de los sentidos pareciera la utopía manuscrita de un sueño cualquiera. No hay que desesperar si la dicha es buena, si opto por buscar el camino hacia ese lugar donde encontrar la verdadera proximidad de mí mismo.

​Son dos sendas entrecruzadas: el caballero sin espada sobre el corcel intrépido, argumentando la fábula del día a día por un lado y, por el otro, la cruda realidad desgastando la imaginaria convivencia de dos centros sobre un mismo eje.

​Frente a frente mi fuero interno y aquel que aprende a sobrevivir en el exterior; dos versiones de un mismo yo, dos colores girando a mi alrededor, dos interpretaciones para un mismo actor en su mejor papel de subsistencia: la vida.

Dualidad y premura para vivirla sin cortapisas, aun a sabiendas de las continuas disputas entre dos almas que habitan un solo universo.


P.D.:

No hay que desesperar cuando no acabamosde ponernos de acuerdo;no se trata de locura,sino de nuestras propias cuestiones sobre lo que nos rodea..