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24 febrero 2015

LABERINTO






Dependiendo del laberinto, se sale unas veces triunfador y otras con ese sabor amargo a vil derrota. Son las leyes del juego jamás escritas; son las reglas, y te expones a perder o a ganar. He ahí la cuestión.

​Es la continuación o, quizás, la negación para seguir dentro, para seguir orquestando un sinfín de posibilidades, un sinfín de soluciones a ese momento en el que arriesgar es, simplemente, no quedarse anclado en un «pudo ser y no fue».

​Es un juego del que posiblemente, si nos lo impidieran, el resultado sería mucho más catastrófico que la consecuencia de perder o ganar. Es simplemente vivir: un pedacito de cielo al que llamar propio, un pedacito de sueño al que llamar realidad; aquella que prescinde de lo artificial, aquella que depende de nuestras ganas de continuar, a sabiendas de que la vida es solo la necesidad de arriesgar...


P. D.: Arriesgar es solo la posibilidad de continuar…




17 febrero 2015

¿DE QUE COLOR ES EL VIENTO?






             

¿De qué color es el viento que me trae al pensamiento los recovecos que por ti consiento? Quizás el azul del cielo no lo sería tanto si me enfrento a la distancia como si de un solo momento se tratase el destierro.

​Quizás el verde de tus ojos fuese mi alimento; muerte segura cuando de su brillo me ausento, cuando de su luz me desoriento.

​¿De qué color es el viento de tus palabras? Transparentes tus gestos y su argumento. Quizás si me atormento será porque me impaciento; quizás cualquier locura pueda ser un pequeño fragmento, un desconcierto difícil de asimilar entre tanto juramento.

​¿De qué color es el viento cuando no te tengo? Amarillento el remordimiento e innegable el lamento cuando el camino se tercia polvoriento.

​¿De qué color es el viento cuando mi corazón canta por tientos? Complemento perfecto al sabor de tu aliento, al color de tus pensamientos...


PD: Cuando no nos llega su aliento, pareciera que estamos a merced de los vientos…





10 febrero 2015

CRUCE DE CAMINOS





Él le miró, ella le devolvió la mirada extrañada, y ese breve encuentro cambió la indiferencia pausada por un revuelo desconcertado. Todo a su alrededor se congeló; todo a su alrededor se equivocó.

​No eran más que unos extraños envueltos en lo etéreo de los sueños, en el color de los anhelos, en los versos con intención. Frente a frente, en un mundo de su invención —paradoja del cielo de sus deseos—, donde las prisas por doquier devuelven al suelo el reflejo de la emoción.

​Porque, a veces, un cristal o dos confunden nuestra suerte, nuestra ilusión. Cruce de caminos donde el tiempo nos advierte de lo poco que tenemos en la estación, tras un breve encuentro de trenes con distintos destinos.

​Él no dejó de mirarla, pero ella se perdió en el torbellino repentino de la situación.


P. D.

El hechizo de las palabras, donde aporté susurros a media voz...




03 febrero 2015

LO MEJOR...EL FINAL






Lo mejor... el final. Si te lo preguntas, tendrás la verdad: morir a tu lado no es más ni menos que un sueño hecho realidad. Porque alcanzar la felicidad no es más que un paso hacia lo real, hacia las caricias que me das.

​Si pudiera tenerte a mi lado —no ahora, sino siempre— sería el máximo anhelo, mi objetivo a lograr, mi propósito a realizar.

​Lo mejor... el final, aquel que me das cuando el balcón de mi boca a la tuya es difícil de dibujar, tan difícil de explicar y tan difícil de pronunciar para que lo entiendan los demás. No hay más: tan solo una historia que contar, una vida que continuar, un camino por el que transitar.

​Mucho que cuidar, mucho que mostrar, agarrado a tu cintura, a tu forma de caminar, a tu forma de amar. Lo mejor... lo mejor aún está por llegar.


P. D.:

Nunca hay que desesperar, lo mejor aún está por llegar...