Al filo del universo, el tiempo se detiene y las prisas se dedican a calibrar la eternidad en un gesto enamorado.
Sombras de locura escénica recorren la mirada, mientras la noche nos recuerda que somos el todo y la nada.
Sueños y espacios ocupados por amantes en posesión del verso infinito, ese que alimenta el vértigo y el aliento.
Aceptando la penitencia bajo caricias que atestiguan el encuentro deseado, entre susurros y vuelos alados.
Dejando de lado la lógica, existe un mar de sueños y deseos que no dejan de estar girando a mi alrededor.
PD:
A tu lado,
a mi lado,
el tiempo se detiene,
la perspectiva cambia...
