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27 marzo 2016

PRIMAVERA









Llegó la primavera. Magistral luce la ciudad: colores de inconmensurable belleza, flores por aquí y flores por allá; un espectáculo increíble. Los aromas se entremezclan añadiendo a la atmósfera suntuosos ungüentos que enriquecen todo lo que nos rodea.

​El azul del cielo atestigua su osadía, mientras los naranjas en atardeceres y amaneceres recalcan que estamos en la mejor época del año. Los días se vuelven grandes, la noche pequeña, y la sonrisa se dibuja fácilmente en cada uno de los que murmuramos al viento que, al final, la felicidad es lo que cuenta.

​Aun así, hay mentiras, como en cualquier época del año. ¿Pero qué importa? No por ello vamos a dejar de contemplar la belleza de la primavera sobre nuestras cabezas. No hay que darle mayor importancia a lo que nos hace daño; hay que mirar por encima del hombro e intentar que nada emborrone el canto de los pájaros, el reflejo del sol en el mar o nuestros paseos bajo esa luna feliz que se empeña en llegar a la mañana cantando nanas...


P. D.: Se necesita una sonrisa para florecer.




20 marzo 2016

VUELOS SOBRE LA PIEL









Vuelos sobre la piel: reencuentros que no se pueden rebatir, suspiros confesados queriendo atenuar el tiempo y el velo de su paso girando a mi alrededor.

​Vuelos sobre la piel, sobre los silencios que rompen la liviandad de no dejar constancia en el papel. Extrañado y desorientado, en continua lucha sin cuartel, ambicionando no olvidar el recorrido de mis giros por el carrusel.

​Vuelos sobre la piel por los años que no quiero perder. Pudieran ser eternos o, quizás, tan efímeros como la juventud; mas no existen olvidos que me nieguen lo vivido ni la virtud de no perder la inquietud de recorrer nuevos caminos.

​Vuelos sobre la piel sobre lo que aún me queda por vivir, por aquello que aún me queda por sentir: un abrazo, una sonrisa, un revuelo y un guiño a mis vuelos sobre la piel...


P. D.: Consumiendo el tiempo sin dejar de sonreírle a la vida.




13 marzo 2016

AL COMPAS



Al compás de la memoria

se retuercen los olvidos;

decadencia premonitoria

recortando los hilos.


​Pudo ser una victoria,

los deseos establecidos;

y, sin embargo, la moratoria

solo fue para los sentidos.


​Érase una vez una sombra

acurrucada a los pies,

un canto llano y sordo

en historias sin interés;


​alguna que otra lágrima

y sonrisas por doquier,

intentando mejorar

el derecho del revés.


​Los paseos por la gloria

debieran ser permitidos,

renombrando la euforia

de los sueños compungidos.


​Al compás de la memoria

se retuercen los olvidos:

perpetua caja mortuoria

para los versos perdidos.


P.D.: Gracias, Alfonso Baro.




06 marzo 2016

JUICIO







                
             

Decapitar el amor trae consigo, a corto o largo plazo, contrariedades que suponen un juicio sin defensa y precipitado.

​El «pudo ser y no fue» consume las expectativas de quien se ve reflejado ante el espejo y no alcanza a ver más allá de su propia imagen; esa misma de la que se prescinde cuando centramos la vista en el amor que nos colma la vida.

​Cada momento conlleva su interpretación, incluso si se rescinda el contrato y decidimos abandonar nuestro propio yo a las consideraciones ajenas.

​La piel no tardará en resquebrajarse, revolcándose en la oscuridad de la tristeza, aunque bajo una perspectiva diferente. No hay nada mejor que dejarse llevar por el instinto de la continuidad; no cabe duda: merece la pena aquello que nos brinda felicidad.


P. D.: A veces dejamos escapar aquello que nos llena de verdad...