En saltos y vacíos, al deambular infinito, se podría enumerar lo que pareciera una pertinaz ceguera; daños y perjuicios de vicios adheridos a la frontera de lo desconocido, al consuelo eterno del cerrar de ojos.
Se espera que la vida se resuelva en perfectos vaivenes de suplicios repetidos, de misteriosos delirios disfrazados de sueños, tan temidos como admitidos en el holocausto de nuestros sentidos.
Permanecen en los oídos, incomprendidos y malheridos en el ombligo de la desesperación, sin atisbar la necesidad de salir a la superficie y respirar...
P.D.: Quizá los lunes tengan ese peso que todo lo consume.

A veces sólo queda la posibilidad de cerrar los ojos y esperar, esperar a que pase el tiempo...
ResponderEliminarAbrazos
gracias...MAESTRO, poeta azul, tan querido por mi!
ResponderEliminareres, insuperable...
un abrazo fraterno
lidia-la escriba
argentina
www.nuncajamashablamos.blogspot.com.ar
Los lunes no tiene vaivenes ¿te das cuenta? a pesar de la rima no hay ritmo! Bss
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