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Mostrando las entradas etiquetadas como ESCRIBIR POR ESCRIBIR

CUANDO TODO SE TAMBALEA A MI ALREDEDOR

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    Cada día que pasa estoy más convencido de que lo esencial es mantener la calma en un mundo perdido entre las agujas del reloj, observando cómo se construyen castillos de arena bajo la lluvia. En cada grano derramado entre los dedos hay un segundo menos de vida, pero el empeño… sí, el empeño es lo único que queda cuando todo lo que gira a mi alrededor empieza a temblar. ​Vivo atrapado en un pulso constante con el tiempo . La luz intermitente de los semáforos me advierte de la celeridad del día a día, eclipsado por el vértigo de las notificaciones. Y aun así, no dejo de buscar esa grieta diminuta por donde se filtra la vida, como ese rayo de sol terco y seguro de sí mismo que siempre encuentra algún resquicio entre las persianas cerradas para entrar y hacerse dueño del lugar. ​Hay días en los que siento que la vida es el tren que partió sin avisar; días en los que no dejo de correr por el andén, con los bolsillos vacíos , los zapatos polvorientos y, en las manos, un bole...

HUÉRFANO DE PALABRAS

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                  Me siento huérfano de palabras . Pensamientos agrietados bloquean mi primitiva inspiración, tal vez ya no me queda imaginación.  Quizás la desidia se empeñó en contratar espacios en blanco, o tal vez sea yo quien le dio vacaciones a mis sentidos.  Todo un complot organizado a tropezones en esta oscura noche, dedicada a plagiar caricias, escuchando sonidos inexistentes que ni siquiera se atreven a romper silencios . ​Algarabía surrealista envolviendo siluetas de dos cuerpos enfundados por sábanas desquiciadas, o quizás imaginadas; o tal vez solo el sueño inconcluso de un huérfano nocturno para poder interpretar la extraña sensación de no disponer de palabras para contarlo. ​¿Estás... o soy yo quien aún no regresó...?  Búscame que ando perdido. Busca a este huérfano de palabras . Pero, si no estás... PD: Escribir por escribir  deja correr la yema de mis sentidos  por e...

DEJANDOME LLEVAR

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Me dejo llevar por el teclado, una vez más. No hay ningún lugar a donde llegar; tan solo estoy dejándome llevar. Cuando escribo por escribir, se revuelcan mis dedos por las teclas en cuestión de segundos, sin pensar, sin controlar, sin rimar. ​No se dan apenas cuenta de cómo se van orquestando las palabras, que ruedan a placer por la necesidad de expresar. No existen medidas, tampoco se orientan las palabras: solo es cuestión de dejarse llevar. ​Quizás —no lo sé—, al final igual no hay nada que decir o, tal vez, todo está por contar. Lo importante es descubrir pasadizos secretos hacia la libertad de saberse volar sin tener que llorar. ​Demasiadas rimas están saliendo, demasiadas circunstancias que conducen al mismo lugar: la de una lírica que no buscaba por creerme acreedor de un instante fugaz. Sigo sin saber a dónde he de llegar, sigo dejándome llevar y llego, sin querer, al final. ​No es cuestión de terminar, más bien de dejar reposar esa turbulencia que apenas ...

DE ESOS DIAS

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De esos días en que me siento a escribir por escribir, de esos días donde no hay nada que decir, de esos días donde no existen ideas preconcebidas... Me pongo los auriculares y me dejo llevar por el ritmo al que se acostumbran las cosas girando a mi alrededor. ​De esos días eternos donde los sueños comparten estrecheces, donde las palabras suenan a estupideces, de esos días en los que por cualquier cosa te enfureces. No hay patrimonio legal de supuestos anocheceres; el viento sopla más de lo habitual y ensordeces por las ridiculeces. ​De esos días donde el color va sin ton ni son dibujando aureolas efervescentes. Del «cortar y pegar» te abasteces, como si fuera digno darte pena sin aparentar lo que a veces te suena, pero de lo que no te enorgulleces. ​De esos días donde, al escribir por escribir, salen a flote perpetuas contradicciones sobre lo que arremetes y ofreces al día a día que mereces... ​ P. D.: Posiblemente no merezcamos algunos días, pero siempre sacamo...

NADA QUE DECIR

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​En estos momentos escribo por escribir. Un caudal de dedos nerviosos pulsan sin ton ni son las teclas en su devenir, al intentar hilvanar palabras al azar. Un enjambre de locuras enjauladas al despertar cada mañana, empapado de tanto soñar. ​Mil lágrimas y una sonrisa encauzan el alfabeto del deseo, creando un charco de palabras más o menos coherentes, al recrear en una noche más la oscuridad. Por mucho que busco, no encuentro las palabras correctas; al menos, las que tienen sentido en un estado de catarsis existencial que trata de purificar el viento embriagador. ​El fallo radica en no saber qué contar. El significado apenas importa si hay la suficiente inspiración , dirección, ritmo o melodía que suene bien en los oídos. Me consuelo emborronando el blanco de mi pantalla con pensamientos, en ocasiones contradictorios, que girando a mi alrededor mantienen abierta la guerra conmigo mismo. ​Palabras adormecidas tratando de frenar mi paso delirante por la espesura infernal de qui...