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Mostrando las entradas etiquetadas como ILUSION

MANTENER EL TIPO

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      Mantener el tipo ante esta situación es armarse de paciencia. Solo así seré capaz de llegar donde no se llega con la ansiedad pegada a los huesos.  Sin duda, es el constante ajetreo en el que vivo normalmente el que me arrastra sin medida, obligándome a dejarme llevar por las prisas , sin pararme a pensar. ​Mientras, girando a mi alrededor, las ganas se diluyen en disfrutar de lo que realmente importa. ​pd: ​Es lo que tienen las prisas... Si te ha gustado esta reflexión, igual esta otra también te puede gustar.

UN BESO, UN ABRAZO

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Me desperté soñando: un sueño interrumpido por la monotonía del despertador que, aun sin sonar, sigue marcando mis días como si no quisiera darse cuenta de que el mundo se paró. Me giré y ahí estabas tú. Mientras dormías, yo sonreía recordando mi sueño; soñaba con abrazos, con besos, con aquellos a los que quiero. Era un sueño deseado ante tantos días de inanición. No había rastro de llantos o desesperación, todo eran risas. Parecía primavera sin ser una cuestión de estación y, aun llegando por estos lares a nuestro balcón, tampoco se trataba de un lugar concreto. ​Ni siquiera se vislumbraba el suelo, el techo, la luna o el sol, pero sí mucha luz. Era tan solo un lugar, un espacio, un rincón; sin embargo, me sentía feliz pensando en cómo ambicionamos la felicidad. Queremos ser felices, o al menos esa es la intención, sin pensar que en un abrir y cerrar de ojos la podemos perder. ​Abocados a un mundo de prisas, hemos ido olvidando con el tiempo los pequeños detalles del «tú a...

ADIVINA, ADIVINANZA

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No busco palabras huecas ni tampoco las que demuestren mis torpezas. Adivina, adivinanza: ¿de qué color pueden ser mis letras o cuál su confianza? ​Vuelo de paloma, locuaz y distante, recorriendo libre la línea del viento; vertiginoso el vuelo que sacude el horizonte sin dejar impasible lo que siento. ​No busco palabras resecas ni tampoco las que atestigüen mis perezas. Adivina, adivinanza: ¿de qué palo son mis versos o cuál es su esperanza? ​Vuelo de paloma, altiva e indiferente, surcando mares sobre el oleaje; impetuoso el vuelo que galopa sobre sus temores sin dejar atrás su coraje. ​No busco palabras necias girando a mi alrededor, ni tampoco las que marquen mis destrezas. Adivina, adivinanza: ¿de dónde viene el vuelo?, ¿de dónde la paloma que no busca palabras, solo afrontarlas para ser valiente? ​ P.D.: Adivina, adivinanza: ¿es su sueño volar sin descanso o dejarse vencer sin resolver la adivinanza?

BAJO LA LLUVIA

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Asimetría de los sentidos bajo la lluvia inapropiada. Empujando el llanto al abismo, miente la oscuridad: es tan solo un espejismo. No hagas ruido o te descubrirán. ​Despacio y con optimismo, locuaz e indiscreto, sin macerar la mirada; porque los sueños expiran y la vida se nos escapa. No dejes de avivar la frágil sensación de sentirnos completos. ​No pares de hablar, no necesito la piel disfrazada; solo necesito compartir la espiral de tu sonrisa, sin ajustar la métrica. Solo déjame volar bajo la lluvia inapropiada… ​ P. D.:   Bajo la lluvia inapropiada, transitan las locuras soñadas…

INALCANZABLE

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      No tengo ordenador y me cuesta soltar lastre desde el miniteclado del móvil; mi dedo es demasiado grande para tan poco espacio donde fluctuar. ​Se acabó; dejó de existir. El disco duro reposa como oro en paño en el rincón que guardé para él, como quien espera el milagro de su resurrección. Tu placa base dejó de latir. ​Hacía tiempo que te costaba arrancar, te costaba procesar. Fueron arreglos puntuales que no resultaron suficientes para mantenerte al compás. Fuiste compañero inseparable de locuras transitables, de versos sin rima, de dimes y diretes, de subidas al cielo y de caídas al infierno. ​Te echo de menos. Echo de menos el teclear intrépido de mis dedos sobre el lomo de tu teclado, tus correcciones y tus desvelos. Echo de menos el vuelo que me daban tus alas, el devenir de mis pensamientos en pos de tu entrega... ​Mas no queda otra cosa que esperar para poderte arreglar y, al fin, dejar explotar todo aquello que se empieza a almacenar sin ton ...

DESPUES

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No creo que sea débil; ninguna debilidad me dejaría levantarme una y otra vez. Cuando se es fuerte, o se intenta serlo tan solo con desearlo, puedo poner en duda la ley de la gravedad: caer sí, pero levantarme después. ​Reconozco mi torpeza, pero también mi privilegio: seguir aprendiendo de mis caídas, de tragar polvo en la sequía y de mojarme cuando llega la tormenta. No hay que desfallecer, el teorema viene después. ​No merece la pena malgastar una hora de sueño si sabes que no te alimentará. No existen los «después» si de esperar se trata; mejor no sucumbir al destierro y sí al reinventar cada paso que viene después.. ​ P. D.: Preocuparse por el después solo trae dejarse llevar y no hacer nada por solventar la posibilidad.

SUEÑAN

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Sueñan los gritos con impregnar de verdad su realidad, perdidos por las esquinas, sin reconocer que se convertirán en olvidos. ​Sueñan los gritos con decir tanto como un simple susurro al oído del alma, donde se vuelca la espontaneidad y la fragilidad se hace fuerte. ​Girando a mi alrededor, sueñan los gritos con arrancarle algo tan especial como aquello que se comparte con una simple mirada en mitad del silencio. ​Tambores de guerra resuenan en mis oídos, sin percatarse de que el fracaso lo tienen más que asumido... ​ PD: El miedo no puede secuestrar nuestras ilusiones.

CICLOS

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Giran los ciclos una y otra vez; sube y baja el sonido de la soledad. Son versos anclados en el tiempo que dejan tras de sí la importancia que un día tuvieron. ​Asomado al ventanal, sin percatarme del viento acariciándome los sueños y cegado por la luminosidad, no alcanzo a dilucidar que —sin duda alguna— acabarán perdiéndose como una exhalación a través del tiempo. Pasan de puntillas, como si no quisieran interrumpir sus consecuencias. ​Temo a mi peor enemigo: aquel que se escuda como una segunda piel bajo la dermis, en una perfecta simbiosis de lo eterno; esa colosal estrategia que me ataca desde dentro. Girando a mi alrededor se vuelcan los sueños, se revolucionan los encuentros, tratando de sopesar si son buenos tantos entuertos... ​ P. D.: En constante lucha por el querer o el poder.