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Mostrando las entradas etiquetadas como PALABRA

EL ABISMO DE TU AUSENCIA

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  La noche se estremecía, cómplice silenciosa de mis pensamientos , extendiéndose ahora, largo y tendido por la vereda de adoquines. Aquella pregunta, repetida una y otra vez sobre el tenue tintineo de mis pasos , era el único sonido que importaba. Entre destellos de farolas lejanas y oscuridades que lo engullían todo, el sollozo apenas audible del viento y la humedad que se pegaba a la piel, seguía caminando sin rumbo fijo . No tenía destino alguno prefijado, solo el deseo de que la melancolía que me envolvía como un sudario no limitara mis movimientos . La fragancia de la noche, antes dulce, ahora se mezclaba con la soledad derramada por mi alma , una capa invisible que impregnaba cada esquina de mis recovecos interiores. Era el verso y la prosa desahuciada de un corazón que, por más que intentaba, no lograba escapar, sintiéndome perdido, no en las calles, sino en el abismo de tu ausencia que me habías dejado.  Un vacío insondable, un peso intangible, pero denso, instalado...

A VECES, EL ALMA SOLO PIDE UN POCO DE TREGUA

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  A veces… el alma solo pide un poco de tregua. ​Sin necesidad de respuestas ni explicaciones. Solo un poco de silencio. Respirar, sin tanto ruido girando a mi alrededor. Encontrar un rincón donde poder rendirme, sin tener que buscar culpables y sin la obligación de resistir. ​Hoy me pesan los días. Me pesa esta armadura que ya no sé si me protege o me encierra, y que muchas veces cuesta tanto quitarme. Hay momentos en los que solo quiero decirme, muy bajito: «Está bien no poder con todo». ​Levantarme sin prisas, dejarme envolver por la quietud mientras cicatrizan las heridas. Darme una nueva oportunidad… incluso sin necesidad de merecerla. ​Y si hoy las sombras merodean mis esquinas, que el silencio me cobije, que el tiempo no me exija, y que la vida —aunque sea en susurros— me confirme que aún estoy a tiempo. ​ P.d.: Porque a veces, respirar… también es una forma de continuar.

UNA Y OTRA VEZ

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  Una y otra vez levitan mis sentidos, danzando en callejones solitarios donde la gravedad consigue hacerme, de nuevo, caer. ​Oscuros secretos y claras intenciones al son de oxidados cascabeles logran descomponer las luces y sombras del atardecer. ​Suelas gastadas en tiempos desmedidos y girando a mi alrededor, sobre el suelo erosionado de tanto recorrerlo una y otra vez. ​Resuelto el trabalenguas, completado el puzle y superado el laberinto, solo me queda terminar la ruta de los sueños imposibles. ​Para volver una y otra vez. ​ P.D.: Pura y dura realidad, la de conquistar la posibilidad, la de aterrizar y levantar, una y otra vez, sin desfallecer…

MIENTRAS

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Vuelve el amanecer a mi ventana. Otra noche que cae sin poder reaccionar ante las luces de la realidad, mientras el sol se adentra por las rendijas de mi persiana diseñando un nuevo día y enlazando filigranas. ​Es una frágil sensación esta en la que la vida cambia, al tiempo que se descubren las deudas contraídas con la oscuridad en susurros de promesas con la almohada. Bordeando la orilla de mi cama, suena el recuento de sueños no inventariados y la probabilidad de los deseos computados. ​Entonces te acercas y me das un beso; un beso que nadie podría olvidar, mientras vuelve el amanecer a mi ventana. Un día más, un día menos. ​ P. D.: Un día más, un día menos…

Y VOLÓ

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Recogió sus alas, replegó los párpados y, dejándose llevar, se dispuso a escuchar. Sin prisas, sin pausas; no le importaba el tiempo, tampoco lo menospreciaba. ​Mientras el viento soplaba, la oscuridad temblaba, limitando su universo a esas cuatro paredes que le rodeaban: de un lado, su pasado; por el otro, su futuro; frente a sí mismo, su presente. Y desde atrás, la última pared, la de su conciencia, que no dejaba de recordarle quién era. ​Fue entonces cuando llegaron los susurros y los gritos, las risas y los llantos, las victorias y los fracasos, las penas y alegrías, el silencio y la algarabía, la noche y el día. Sueños y pesadillas, batallas imaginarias perdidas o ganadas, encrucijadas perpetuas; compendio de vida, de su vida. ​Ya no podía cambiar nada de su pasado, pero sí de su presente. Y sin pensar en las miserias, esbozó una sonrisa. Aun a sabiendas de que no podía, desplegó sus alas y, girando a mi alrededor, voló por encima de sus propias limitaciones; porque no ...

NO HABRÁ OLVIDOS

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Me estoy haciendo mayor, peino canas y descarrilo la intención. A veces —demasiadas veces— caigo en la distracción; no es indiferencia, sino la escasez del tiempo y su reacción. ​Girando a mi alrededor van desapareciendo lucecitas en la luminiscencia de este ordenador; van esparciéndose las entradas, van desapareciendo los sueños y van creciendo las ausencias en este patio de vecinos que es mi blog. ​Quizás ganen otras formas de interpretación, quizás vuele por otros lares la emoción o quizás el tiempo se empeñe en desdibujar la ilusión. Sigo empeñado en reinventar lo reinventado porque no hay límite de tiempo: la caducidad no prescribe, el viento no siempre sopla en la misma dirección. ​Es puro contraste entre lo que tenemos y lo que queremos. Le podemos dar alas a nuestros deseos o, simplemente, imponer nuestros miedos a nuestra razón. Las ausencias se notan, también de los que están, pero no habrá olvidos, porque los recuerdos son los pilares de lo que somos... ​ P.D....

APUESTO POR SER

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Apuesto por ser, tan solo ser; sin ser el centro del universo, solo de mis adentros. Centrifugar el espacio y sentirme pleno dando forma a mis recuerdos. ​Apuesto por ser, tan solo ser, sin obligar a la brevedad del ser. Es simple, créeme: eres lo que sientes, y la falta de confianza se puede diluir en la invertebrada línea del horizonte. ​Apuesto por ser, tan solo ser, sin menospreciar este teatro constante de la vida; sin dejar de calibrar, inventar y reinventar las huellas cansadas que día a día me anteceden. ​Apuesto por ser, tan solo ser: un trovador de sueños, un encantador de versos, un observador girando a mi alrededor, humilde escritor de diálogos de un antes y un después. Por todo ello, apuesto por ser... ​ P. D.: ​Apuesto por ser, por ser quien soy, por mil entradas inimaginadas que, en un día no muy lejano, empecé girando a mi alrededor...

REFLEJOS

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Leer en los reflejos del agua soleada, en los márgenes de la mañana despertada por los silbidos del tiempo... La mirada modifica el lugar y el espacio. Tras la noche inventada, existe la extraña anatomía de una sonrisa trucada, de simetrías escarchadas; secretos de la gramática perfecta cuando se escuda en silencios. ​Abolida la impaciencia, solo queda escudriñar la ausencia de metáforas alineadas. Canta la mañana al son de las páginas de un libro. Leer en los reflejos del agua soleada, en los márgenes de la dulzura adosada a tu mirada. ​Siéntate a mi lado; abracemos la felicidad de cabalgar a lomos de historias inventadas. Descubriremos, girando a mi alrededor, las manecillas del reloj congeladas mientras leemos en los reflejos del agua soleada. ​ P.D.:   Un universo por descubrir en cada palabra…

DESPUES

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No creo que sea débil; ninguna debilidad me dejaría levantarme una y otra vez. Cuando se es fuerte, o se intenta serlo tan solo con desearlo, puedo poner en duda la ley de la gravedad: caer sí, pero levantarme después. ​Reconozco mi torpeza, pero también mi privilegio: seguir aprendiendo de mis caídas, de tragar polvo en la sequía y de mojarme cuando llega la tormenta. No hay que desfallecer, el teorema viene después. ​No merece la pena malgastar una hora de sueño si sabes que no te alimentará. No existen los «después» si de esperar se trata; mejor no sucumbir al destierro y sí al reinventar cada paso que viene después.. ​ P. D.: Preocuparse por el después solo trae dejarse llevar y no hacer nada por solventar la posibilidad.

VUELOS SOBRE LA PIEL

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Vuelos sobre la piel: reencuentros que no se pueden rebatir, suspiros confesados queriendo atenuar el tiempo y el velo de su paso girando a mi alrededor. ​Vuelos sobre la piel, sobre los silencios que rompen la liviandad de no dejar constancia en el papel. Extrañado y desorientado, en continua lucha sin cuartel, ambicionando no olvidar el recorrido de mis giros por el carrusel. ​Vuelos sobre la piel por los años que no quiero perder. Pudieran ser eternos o, quizás, tan efímeros como la juventud; mas no existen olvidos que me nieguen lo vivido ni la virtud de no perder la inquietud de recorrer nuevos caminos. ​Vuelos sobre la piel sobre lo que aún me queda por vivir, por aquello que aún me queda por sentir: un abrazo, una sonrisa, un revuelo y un guiño a mis vuelos sobre la piel... ​ P. D.: Consumiendo el tiempo sin dejar de sonreírle a la vida.