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Mostrando las entradas etiquetadas como REFLEXIONES

Seguir adelante cuando ya no esperas una respuesta

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  Hay noches que no terminan cuando amanece Ya no sabes si eres tú quien observa o te sientes observado por esos días que te miran de reojo desde el otro lado de la ventana. Quizá por eso permaneces inmóvil, con las manos vacías de esperanzas y llenas de desconfianzas, con esa extraña sensación de haber llegado demasiado tarde a lugares donde nunca estuviste. Hay noches que no terminan cuando amanece. Se quedan adheridas a la piel, detrás de tus sentidos, en ese lugar donde la memoria guarda aquello que, si te preguntan, juras haber olvidado. Vuelves a caminar sobre las ruinas de lo que imaginaste, procurando no hacer demasiado ruido, no vaya a ser que despierten todas esas preguntas que llevas años evitando. También hay derrotas que se parecen demasiado a la calma. Se aprende a convivir con ellas, a ponerles nombre, incluso a invitarlas a sentarse a la mesa mientras, al otro lado del café, la ciudad continúa fingiendo que nada sucede, que todo es de color de rosa, evitando tod...

¿Dónde merece la pena quedarse?

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  Donde el silencio se vuelve habitable. Que mis sentidos se queden sin oficio ni beneficio si han de calibrar lo que ocurre cuando tu nombre no deja de estar girando a mi alrededor, en cada rincón de mis pensamientos. Quiero esa forma tuya de hacer habitable el silencio, de llenar la casa con tu respiración, como si el aire también supiera que hay lugares donde merece la pena quedarse sin prisas. No me sirven las promesas que se pronuncian de carrerilla. Prefiero gestos pequeños y sencillos, como una sonrisa que llegue sin anunciarse, con la certeza de saberte al otro lado. Elijo la calma que dejan tus dedos sobre mis dudas, esa manera de desordenarme sin hacer ruido, como quien abre una ventana para que el sol entre a sus anchas, sin pedir permiso a nadie. No busco un cielo perfecto ni una bonita historia escrita para quienes nunca se equivocan. Me basta con el latido que aprende de tus pasos, con las tardes que envejecen despacio mientras el mundo insiste en correr hacia ninguna...

Certezas difíciles de sostener

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La penumbra de lo que damos por sentado Las certezas son criaturas invisibles ; no se pueden tocar, ni medir, ni guardar en un cajón para cuando nos hagan falta. Son intangibles. No tienen peso ni volumen, pero pesan como si estuvieran hechas de plomo. Y, aun así, nos empeñamos en discutirlas como si pudieran dejarse encima de una mesa, junto a unas llaves o una taza de café olvidada desde la mañana. ¡Qué ironía! Basta que alguien levante un poco la voz para que otro responda convencido de haber encontrado el lugar exacto donde empieza la razón. Es curioso. Casi enternecedor. O desesperante, depende del día. Recuerdo una sobremesa cualquiera —ni siquiera era una fecha importante— en la que cuatro personas defendían cuatro certezas incompatibles, mientras el reloj de la cocina seguía avanzando con esa indiferencia que tienen los relojes hacia nuestras pequeñas guerras. Al final, nadie convenció a nadie . Solo hubo platos que recoger y un silencio bastante más sincero que todo lo que se ...

Reflexiones sobre el miedo y la ausencia

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  ​ El arte de quedarse cinco minutos más cuando todo invita a huir. Ignoro si a veces me empeño en convencerme de lo contrario; idas y venidas hacia ningún lugar... No me hagas demasiado caso. A veces me pierdo. Ya sabes cómo soy cuando el miedo se pone serio y empieza a hablar por mi boca. Viste de argumentos sólidos, incluso de modales exquisitos, pero nunca se queda a recoger el desastre que deja cuando se marcha. Disfruto como un niño chico con esa manera tuya de desordenar el aire al entrar en una habitación, como si las cosas recordaran de pronto el lugar que les corresponde. Hasta las sillas parecen cansarse menos cuando te sientas. ​Yo, en cambio, llevo años mudándome de un lugar a otro sin encontrar una casa que no termine oliendo a tu recalcitrante ausencia. ​La mirada se ilumina por la mañana cuando todo me parece sencillo. Demasiado. No lo entiendo: pongo café para dos aunque la lógica me mire con esa cara de funcionario que tienen las certezas. Después me río solo....

CUANDO LA REALIDAD DUELE

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  ​​ Entre la rutina y el olvido. Basta de rimas, de sueños imposibles y versos predecibles. Intenta sonreír, pero se pierde en sus propios pensamientos. En como la madera de la mesa que está pegajosa y en como el camarero limpia el vaso con un trapo sucio mientras tú miras la pantalla del teléfono esperando una señal que nunca llegará.  Limpiaste las hojas secas del rosal con las manos desnudas y ahora te sangran los padrastros. Es así de simple. Todo tiende a tener un porqué. El amor no es un paseo hacia la gloria. Más bien es ese olor a humedad que sube del sótano cuando abres la puerta equivocada. Te acuerdas de como recorrías el contorno de su espalda bajo la luz fría de la cocina mientras hervía unos fideos instantáneos, pensando en la inmortalidad del alma junto a ella. Qué soberana estupidez. Demasiados folletines televisivos afloran hoy en día de tu niñez. Y eso que ni siquiera los recuerdas. La poesía se escribe  con zapatos rotos. ​Te pones la chaqueta de cue...

TRES MENSAJES GUARDADOS Y UN ADIÓS SIN DESPEDIDA

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  La vida escuece, duele y mucho. Maldito el aceite caliente que te salpica con rabia en la camiseta mientras te fríes un huevo. Aún es peor cuando te salta en la muñeca y te sobresaltas de dolor, porque la vida escuece. Pero la mayoría de las veces, no solo escuece; duele. Duele y mucho. ​Miras de nuevo el móvil con la pantalla rota y vuelves a pensar que tienes que arreglarlo. Es un pensamiento que se diluirá una vez más, porque sabes que de nuevo se te olvidará. Hay tres mensajes de ella guardados en el buzón que nunca vas a borrar. De vez en cuando los reabres y piensas que aún sigue ahí. Te gusta engañarte, dándote esperanzas de algo que no sucederá jamás. ​Dos náufragos a la deriva en un charco tras la lluvia Te busca entre la gente que compra el pan a toda prisa. El sol pega fuerte en el asfalto derretido. Huele a gasolina y a azahar. Qué contradicción tan tonta. Te quiere con rabia, como se quiere a los perros callejeros que muerden la mano que les da de comer. También te o...

GESTIONANDO LA SOLEDAD NOCTURNA

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Cuando la noche se hace eterna: reflexiones sobre la soledad y los errores del pasado. Cierras la tapa del portátil. El silencio de la habitación te golpea en la cara como si fuera un guante mojado. Te miras las manos con esos diez dedos que acaban de vomitar tus vaivenes existenciales sobre el plástico negro del teclado, en un intento de sanar tus heridas interiores. Te preguntas si el tipo reflejado en la pantalla apagada te reconocerá mañana. Te devuelve un contorno borroso, una sombra que parpadea con la luz que entra por la rendija de la persiana.                      ​Sales a la terraza buscando aire puro, pero la ciudad te regala su aliento cargado de excesos. Miras abajo. La poca gente que camina de noche lo hace deprisa y pegada a sus teléfonos, esquivando charcos y miradas, atrapados en su propia dosis de normalidad programada. Ellos te ven como el bicho raro: el tipo que se queda estancado en el semáforo pensando en ...

ESCRIBIR PARA NO MORIR

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Reflexiones sobre la soledad y la redención urbana. Has salido a correr, como de costumbre. El asfalto todavía escupe el calor del día. Miras tus dedos manchados de tierra y sudor. Las flexiones moldean tu cuerpo y calman tu mente. El mundo acaba pesando lo que pesan tus recuerdos. Te detienes frente al semáforo que te pide cautela en rojo, como tus pensamientos. La ciudad te grita al oído verdades que optas por ignorar. No buscas salvación en ojos de extraños, tampoco su perdón. Sabes que la redención habita en las suelas de tus zapatos o en el silencio que sigue a una confesión interrumpida. ​Tus pasos conocen el ritmo de las baldosas sueltas de tu camino. Evitas los charcos de aceite, tanto o más que los de agua. La libertad te golpea una y otra vez como un puñetazo en el estómago. Sientes el frío del metal en la barandilla. Subes los escalones de dos en dos, emulando la superación. El aire huele a comida barata y a desinfectante. Una mezcla genuina que te vuelve a recordar que lleg...

APRENDIENDO A VIVIR

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Reflexiones sobre la soledad, el amor y el vacío emocional. Cierras los ojos intentando evadirte del ruido del tráfico que, tras las ventanas, sigue recordándote con su zumbido constante que el mundo continúa, aunque tú estés frenado en seco. ​Te levantas de la cama.  El suelo frío te devuelve a la realidad de ese piso pequeño que en los últimos años se ha convertido en tu morada. Miras el fregadero lleno de platos y las colillas apagadas en el cenicero: son restos de una noche donde intentaste encontrar una respuesta que nunca llegó. ​Buscas tu teléfono.  Quieres volver a escribir ese mismo mensaje que borraste diez veces ayer. Tus dedos tiemblan un poco. No es miedo; es el hambre de algo de verdad entre tanta luminiscencia de pantallas que tratan de robarte el alma. ​Piensas en ella.  Piensas en cómo el amor se desgasta al no alimentarlo. Te dijeron que el tiempo cura las heridas, pero te mintieron: el tiempo solo te enseña a caminar con la cojera a cuestas. ​Caminas...

El SILENCIO DE TERCIOPELO

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Un viaje al centro de la quietud en mi jardín de sueños. Observo cómo el silencio se viste de oscuro terciopelo. Es densa y profunda la quietud que esta girando a mi alrededor, sosteniendo esta suspensión del espíritu: esencia líquida que navega entre sombras alargadas que envuelven y serenan el espacio. El pulso late pausado; el aliento apenas llena los pulmones. Poco importa el estruendo del ruido lejano, pues apenas altera el latido. Nada ni nadie interrumpe la vigilia y nadie encuentra la salida de este jardín donde habito, refugio de sueños matizados por destellos y vacíos constantes.  Un refugio en el jardín de la quietud del pensamiento Transitar el instante no presupone necesariamente el movimiento, decidido o errante, permanece la quietud del pensamiento . Me siento parte de la tierra somnolienta, permitiendo que el reloj me alcance y venza cada latido en la profundidad de mi propia existencia. Evocando el enjambre de dudas y sueños que pretendo exiliar tras la frontera...

REFLEXIONES SOBRE EL TIEMPO, LA MEMORIA Y LA SOLEDAD

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Es curioso cómo la memoria se pierde en un callejón sin salida cuando buscamos algo de esperanza. Me reconozco en esa desidia, en esa pelea perdida de antemano contra las agujas que no sabremos nunca cómo parar. Escribir sobre el tiempo es, al final, la única forma que tenemos de intentar detenerlo, aunque sepamos que la tinta acabará secándose y el reloj seguirá dando vueltas sin importarle nada más. Me sobran los motivos para desconfiar de los calendarios, crueles y silenciosos que se llevan los besos que no di y los «te quiero» que se quedaron en la garganta, tal vez por orgullo o por simple desazón. Camino por las calles recorridas una y mil veces. Entre pantallas que tratan de brillar más que los neones de la ciudad y ese ruido constante que intenta tapar el vacío. Admito que la ausencia es puro dolor, colándose por las costuras del corazón, recordando que cada pérdida es un peso muerto en el bolsillo. Se aprende a convivir con el fantasma de aquello que pudo ser y no fue,...

VIVIENDO EL INSTANTE:EL ARTE DE HABITAR EL PRESENTE

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REFLEXIONANDO SOBRE LA PRESENCIA DE LO INVISIBLE Es aquí, donde solo estoy de paso, donde quisiera convertirme en un minuto de tu tiempo. Quizás sean premoniciones líquidas al tacto que desafían la rigidez de la costumbre, mientras ofrendo mi pulso hacia lo más alto. ​No importa la precariedad de mis sentimientos; sé que no es fácil sostenerse así, con el rostro expuesto a la intemperie de lo incierto.  Avanzo frente a un paisaje desguazado, oculto tras un motín luminoso, en este conjunto de ideas breves anotadas al dorso donde todo se regenera. ​Es cuestión de sobrevivir, de subsistir... y, en ese breve instante, perderme en la eternidad de tu mirada. ​También me pierdo en las sombras de tu ausencia, en esa grieta por donde se filtra lo que aún no nos atrevemos a decir.  No pretendo ser el ancla de tu destino, sino el rastro del viento sobre el agua: esa leve presencia que altera el orden de tu calma. En esa fragilidad encuentro mi fortaleza; soy la llama que no teme a las ce...

CÁRCEL DE SOLEDAD

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El otro día, observando cómo el sol se ponía sobre un campo teñido de rojo, no pude evitar pensar en la naturaleza indomable de las amapolas. Son como 'mariposas de seda', frágiles pero valientes, que nacen donde quieren aún en su cárcel de soledad... Mariposas de seda en el trigal, gotas de sangre bajo el sol; nacen sin permiso de nadie, ni del invierno que se marchó. ​Tallo fino, ondeando al viento, copa roja con la que brindar; suspiros de solo un momento que nadie puede domesticar. ​Crecen así de valientes donde otras no se atreven a brotar. No las guardes en frío cristal: su alma necesita la libertad. ​Eres tan real como la amapola, tan frágil, sutil e independiente, que tu aroma y tu luz me llevan, de flor en flor, hasta tu boca... ​ P. D.:  Porque, si las cortas, de pena dormirán bajo la reja de su cárcel de soledad... Y...¿tú? ¿También sientes esa conexión con la belleza efímera de las flores silvestres? ¿Alguna vez has intentado cortar una amapola y ha...