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El valor de los pequeños gestos y el silencio

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​ El refugio de la costumbre y la paz de la mesa compartida. Ignoro si a veces me empeño en convencerme de lo contrario, pero no me hagas demasiado caso. A veces me pierdo. Ya sabes cómo soy cuando el miedo se pone serio y empieza a hablar por mi boca. Tiene argumentos, incluso modales, pero nunca se queda a recoger el desastre que deja cuando se marcha. ​Disfruto como un niño chico con esa manera tuya de desordenar el aire al entrar en una habitación, como si las cosas recordaran de pronto el lugar que les corresponde. Hasta las sillas parecen cansarse menos cuando te sientas. ​Yo, en cambio, llevo años mudándome de un lugar a otro sin encontrar una casa que no termine oliendo a tu ausencia. Mi rostro se ilumina por la mañana cuando todo parece sencillo. Demasiado. Pongo café para dos aunque la lógica me mire con esa cara de funcionario que tienen las certezas. Después me río solo. Suelo hacerlo. Qué remedio. Al final hasta la costumbre aprende a fingir que no espera a nadie. El le...

EL PRIMER PASO DE UN NUEVO COMIENZO

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Después de aquella coincidencia, el corazón lo tenía desbordado , como si flotara en una alegría que apenas contenía.  Era como si la perspectiva del mundo hubiese cambiado de golpe. Dejé de ser sombra para convertirme en parte de la luz, tu luz, sonriendo sin razón aparente, solo por el simple hecho de haberte encontrado, de saber que pronto volveríamos a vernos. ​Mientras caminábamos, el mundo parecía distinto, un universo paralelo donde cada rincón desprendía un brillo nuevo y especial. Los colores se intensificaban, el aire olía a promesa y cada sonido de la calle era la sinfonía que acompañaba nuestros pasos .  No importaba la gente que pasaba a nuestro lado, ni el ruido del tráfico que a lo lejos;  se diluía, haciéndose transparente, porque la única realidad palpable eran nuestras risas contenidas, la cercanía de tu brazo rozando el mío en el camino de vuelta a tu casa. ​Disfrutaba cada instante de aquel paseo, queriendo que no terminara jamás. Sabía que difícilment...

UN REFUGIO INESPERADO

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 El destino , a veces caprichoso y otras juguetón, despliega su mejor jugada precisamente cuando menos te lo esperas. Solo era una triste figura sin rumbo, pegado aún a la sombra del desconsuelo de la noche anterior y mis pasos, casi automáticos, me llevaron sin darme apenas cuenta, hasta aquella cafetería. El bullicio cotidiano intentaba imponer su ritmo: girando a mi alrededor el murmullo de las conversaciones, el tintineo de las tazas, el vapor que escapaba de la máquina de café o el aroma dulce que flotaba en el aire se hacía dueño del lugar. Pero, para mi sorpresa y entre todo ese movimiento, te encontré. Estabas sentada, junto a la ventana, tu silueta me resultaba familiar recortada a contra la luz por el ventanal. Mi corazón, que creía adormecido por la inercia, despertó de golpe, latiendo con una inusitada rapidez, amenazando con desbocarse. Mis pensamientos atropellados, buscaban la mejor forma de acercarme a ti , de romper el hechizo que tu sola presencia creaba. Dudé ...

GIRANDO A MI ALREDEDOR CUMPLE 18 AÑOS

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La Mayoría de Edad de un espacio Personal Me siento feliz, siento una felicidad profunda y tranquila, al celebrar este aniversario: 18 años. Una cifra que me obliga a detenerme y, por qué no, a reconocerme frente al espejo. Es la mayoría de edad de este espacio, y con ello, la madurez de un propósito que nació de las ganas de exteriorizar todos esos sentimientos que acababan en los cajones. He dejado una parte imborrable de mí en cada suspiro, en cada palabra tejida con el pálpito de mi corazón. He compartido los vuelos y los aterrizajes, las luces y las sombras, a sabiendas de que cada línea ha sido un reflejo honesto de lo que soy, siento y he vivido . 18 Años Eponiendo Sentimientos Porque al final, de eso se trata, ¿o no? Un largo recorrido que me ha enseñado a ser honesto conmigo mismo, aprendiendo una cosa muy sencilla, pero poderosa: el gran logro es la constancia . La Transformación del Sueño ​En un mundo que devora la información a la velocidad del scroll , he mantenido mi ...

NO ME CANSO

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​Y no me canso de hacer piruetas en el aire, ni de doblar las esquinas en redondo o burlar los esquemas de un cajón desastre. ​No me canso de sobrevolar el suelo, ni de vestirme de mí mismo o igualar el vaivén de las pesadillas que se adhieren como lastre. ​No me canso de jugar a hurtadillas o de puntillas sobre el horizonte, ni de reinventar día a día la vida de modo constante. ​No me canso de cansarme, ni me canso de atarme al contorno de tu boca ni al perfil de tu contraste, porque no me canso de mirarte. ​No me canso de hablarte, ni de contemplarte girando a mi alrededor, ni siquiera de cantarte a pesar de mi poco arte. ​No me canso, no me canso de escucharte y menos aún... de amarte. ​ P. D.: Perseverar es luchar por aquello que quieres...

REFLEJOS

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Leer en los reflejos del agua soleada, en los márgenes de la mañana despertada por los silbidos del tiempo... La mirada modifica el lugar y el espacio. Tras la noche inventada, existe la extraña anatomía de una sonrisa trucada, de simetrías escarchadas; secretos de la gramática perfecta cuando se escuda en silencios. ​Abolida la impaciencia, solo queda escudriñar la ausencia de metáforas alineadas. Canta la mañana al son de las páginas de un libro. Leer en los reflejos del agua soleada, en los márgenes de la dulzura adosada a tu mirada. ​Siéntate a mi lado; abracemos la felicidad de cabalgar a lomos de historias inventadas. Descubriremos, girando a mi alrededor, las manecillas del reloj congeladas mientras leemos en los reflejos del agua soleada. ​ P.D.:   Un universo por descubrir en cada palabra…

BAJO LA LLUVIA

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Asimetría de los sentidos bajo la lluvia inapropiada. Empujando el llanto al abismo, miente la oscuridad: es tan solo un espejismo. No hagas ruido o te descubrirán. ​Despacio y con optimismo, locuaz e indiscreto, sin macerar la mirada; porque los sueños expiran y la vida se nos escapa. No dejes de avivar la frágil sensación de sentirnos completos. ​No pares de hablar, no necesito la piel disfrazada; solo necesito compartir la espiral de tu sonrisa, sin ajustar la métrica. Solo déjame volar bajo la lluvia inapropiada… ​ P. D.:   Bajo la lluvia inapropiada, transitan las locuras soñadas…

VUELOS SOBRE LA PIEL

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Vuelos sobre la piel: reencuentros que no se pueden rebatir, suspiros confesados queriendo atenuar el tiempo y el velo de su paso girando a mi alrededor. ​Vuelos sobre la piel, sobre los silencios que rompen la liviandad de no dejar constancia en el papel. Extrañado y desorientado, en continua lucha sin cuartel, ambicionando no olvidar el recorrido de mis giros por el carrusel. ​Vuelos sobre la piel por los años que no quiero perder. Pudieran ser eternos o, quizás, tan efímeros como la juventud; mas no existen olvidos que me nieguen lo vivido ni la virtud de no perder la inquietud de recorrer nuevos caminos. ​Vuelos sobre la piel sobre lo que aún me queda por vivir, por aquello que aún me queda por sentir: un abrazo, una sonrisa, un revuelo y un guiño a mis vuelos sobre la piel... ​ P. D.: Consumiendo el tiempo sin dejar de sonreírle a la vida.

VUELOS

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                 Y vuelo a través del tiempo, cual pájaro en pos de su libertad, cual sueño en busca de su realidad. ​Y vuelo a través del tiempo, cual grito en el silencio, cual paseo en soledad. Ya sé que no te lo crees; sí, tú, que me lees... Pero el tiempo es solo eso: un pedacito de cielo, un punto en el universo. ​Cuento cuentos, ensayo versos, mas no hay vergüenza. Tan solo un escueto mensaje que albergo: esperanza. ​ P. D.: No hay que dejar de creer en la esperanza.

EL MOMENTO

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              Retozan a sus anchas los aguerridos zumbidos, envalentonándose a través del reguero que circula por nuestras entrañas. Parecieran dueños del universo y, en cierto modo, lo son: el de nuestro yo particular e intransferible. ​Es nuestro punto de partida y de encuentro entre los sueños y el tiempo, más allá de lo que nuestra mirada es capaz de alcanzar a dilucidar, a suponer o a superar como importante, sea necesario o innecesario. ​Es un trajín de palabras invocando la necesidad de orquestar lo que no podemos ver ni imaginar, recrear o tergiversar. La vida, como la muerte, es importante tomársela como viene; no hace falta discutir, hay que vivirla y morirla como si fuera siempre lo último que hacemos. ​Posiblemente este segundo sea el último: disfrutémoslo y no lo malgastemos en pensar cómo será el siguiente. Cuando lleguemos al próximo, el anterior habrá desaparecido. ​ PD: Vivir el momen...