EL CAMINO HACIA NINGUNA PARTE, ES A VECES, EL UNICO DESTINO
ANATOMÍA DE UN DOMINGO CUALQUIERA Aquel amanecer dominguero olía a churros, a café y a chocolate recién hechos. Sentado en una de las mesas del bar bajo tu ventana, esperabas ser atendido. La banda sonora de los que desayunaban felices conseguía traerte recuerdos lejanos. Y, mirando tus zapatos gastados, entiendes que la comunión con el mar suena idílica cuando estás lejos de la orilla, pero la verdad muerde los tobillos cuando pisas la cruda realidad. Terminas de desayunar y dejas atrás el murmullo insistente de aquellos que parecen tenerlo todo. Te metes las manos en los bolsillos del abrigo, donde guardas un tornillo suelto, un boleto de autobús caducado y un deseo absurdo de arreglar el mundo con una mirada. Perdiste el vuelo nocturno porque, una vez más, te quedaste mirando el parpadeo del tubo fluorescente en tu cocina. Esas cosas pasan. La mística se cae al suelo cuando recuerdas que debes pagar la luz hoy para que mañana no estés a oscuras. La mística se cae cuando hay ...