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Mostrando las entradas etiquetadas como girando a mi alrededor

APRENDIENDO A MANTENER EL EQUILIBRIO

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  SIN PEDIR PERMISO A NADIE Caminas por la calle masticando el humo de un cigarro apagado. Miras tus manos en un ademán de preguntar qué has hecho para merecer lo que tienes o dejas de tener. Están manchadas de tinta y fracaso. Te preguntas si alguien escucha el crujido de tus pasos sobre el cristal roto de las promesas que dejaste de cumplir. La ciudad rezuma ruido en cada esquina, mientras buscas una verdad que no duela tanto. ​El sol no deja de golpear el asfalto. No hay magia ni buena voluntad en este calor, solo ese olor característico a neumático quemado y a compulsiva desesperación. Escribes porque el pecho te quema, porque el corazón te lo dicta, no porque busques el aplauso de los maniquíes que dejas atrás en los escaparates. Tus palabras son piedras lanzadas contra los cristales blindados. Rebotan, golpeándote en la frente. Te dejan sangrando versos que nadie quiere escuchar y menos aún comprar. ​Buscas el rostro amado en cada reflejo y no puedes por menos que pensar que ...

GIRANDO A MI ALREDEDOR CUMPLE 16 AÑOS

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Girando a mi alrededor ya no es lo que era; después de dieciséis años, los tiempos y los tientos han cambiado. No sé si para mejor o peor, pero está claro que nada es lo que era y ahora, si no me cuentas nada que me atraiga en tres segundos, te scrolleo y no me vuelves a ver. Eso sí: te doy veinte segundos de mi atención, tal vez un poco más, si me convences, claro está. ​Devoramos información como palomitas —perdón, snacks —, sin parar; da igual el color, el sabor o la textura, si es de risa o de terror. Pasamos —de nuevo, perdón—, scrolleamos información e imágenes a la velocidad del rayo; aun así, me quedo corto. Da igual si caminamos, trabajamos, estudiamos o descansamos, eso sí: en la más absoluta soledad. ​Ahora no te llamo para cenar: te envío un mensaje aun estando en la habitación de al lado. No hace falta esperar o quedar en el parque o en cualquier lugar si estamos todos en el grupo de WhatsApp. Comprar, compramos en cualquier tienda virtual y en dos días lo tienes en el...

SUBIR DE LOS INFIERNOS

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Decidió subir de los infiernos asumiendo el ritual enloquecido, para dejar atrás sus demonios y exiliar el motivo de sus miedos. ​Pensó en volver a los orígenes buscando sentido a lo prohibido, desterrando el clamor amargo y el vacuo temor correspondido. ​Deseó ser aire revoloteando a su antojo en el cielo estrellado, y olvidar, girando a su alrededor, tanta locura para un enamorado. ​Derramó lágrimas a destiempo clamando al viento su estupor, y dejó de menospreciar el tiempo para no caer de nuevo en el error. ​Confirmó el final de sus sueños; y aunque los besos se pierdan en los pliegues de la conciencia, nunca se olvidará de los requiebros. ​Prometió no volver la vista atrás, olvidar el dolor y la desesperación, para confirmar que la indiferencia es la mejor cura para el desamor. ​Recordó el color de sus ojos, además de sus labios carmesíes; decidió subir de los infiernos con el dolor del olvido tras de sí... ​ Pd: ​Es fácil bajar a los infiernos; lo difícil... ...

LA LÓGICA DE LOS SUEÑOS

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  Si la lógica de los sueños así lo permitiera, uno a uno caerían ingrávidos al suelo; como caen los deseos imposibles, los besos al viento o el balanceo por el vacío que bordea el infinito. ​¿Cómo olvidar, pues, lo que no se ha aprendido? ¿Cómo recorrer en solitario paisajes desconocidos para desterrar el gozo o el dolor, como si nunca hubiesen existido? ​Girando a mi alrededor y musitando palabras de amor a la sombra del olvido, aparecen rosas, espinas y el vaivén del recuerdo de tu pelo. Mientras tanto, cada palabra, cada verso —más allá de cualquier imperfección— presupone la emoción de ser el centro de tu atención. ​Sin embargo, por desgracia, el desconcierto se instaura en cada paso, en cada suspiro, cual premonición de pájaros de mal agüero. El miedo a perderte se convierte en un carrusel de idas y venidas, de dimes y diretes, de sueños y pesadillas que rodean silencios en acrobacias mentales; todo por encontrar la lógica más humana, más cercana... ​P. D.: ​¿Dónde encon...

EL RECORRER DEL TIEMPO

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  El recorrer del tiempo, día a día, a través de lo que siento, de las palabras, de los gestos en pos del viento. ​Catorce años a contrapelo y en la vorágine de los sentimientos; los claros y oscuros se vuelven eternos, alimentados por el replicar efímero de las voces del silencio. ​El recorrer del tiempo recuerda mi vuelo a ras del suelo, entre la efímera mirada y la perspectiva más mimada. ​El constante devenir de los sueños busca ser cómplice de mi aliento. En estos catorce años, he subido a los cielos y bajado a los infiernos, manteniendo el equilibrio cual funambulista improvisado de secretos ajenos y anhelos intensos. ​El recorrer del tiempo me trae besos robados y versos traviesos, donde los sueños hambrientos se funden girando a mi alrededor. ​ P.D.: ​El recorrer del tiempo, tras catorce años, sigue girando a mi alrededor con los brazos abiertos.

DUELE EL DOLOR

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Duele la sombra escarchada. La inocuidad es solo fachada cuando sonríe, cuando se escuda tras la máscara mostrada a los demás, escondiendo las uñas afiladas del más duro metal. Alimenta el dolor a su antojo al manejar los hilos de la conciencia ajena. ​Duele el dolor enquistado, la savia negra escudriñando la debilidad endiablada; un ataque directo a la yugular con el que dejar herida, vacía de sueños y moribunda de alegría la vida y su cantar. ​Duele la sombra inmaculada, el terror de su avalancha cuando, agazapada bajo las sombras, inmortaliza el verbo «dañar» a costa de engañar a los demás. Lúgubre esquizofrenia del mal. ​No hay salida... o sí. Tela de araña girando a mi alrededor que habrá que rasgar para poder escapar. O no... ​ P. D. Existen múltiples formas de acosar a los demás...  

DULCE

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Dulce destierro del olvido, emotivo umbral del destino, versos escondidos, palabras bien halladas y malhumorada la encrucijada; no siento, si no encuentro tus besos en la almohada. ​Dulce reflejo en el cristal, inanimado el círculo perfecto, envenenado el tiempo, sueños incompletos y caricias a destiempo; no siento, si no percibo tus besos en mi aliento. ​Dulce membresía de lo eterno, inverosímil de nuevo el deseo, etéreo el conflicto, encuentros perfectos y escarceos en el viento; no siento, si no despierto enredado en tu cuerpo. ​Dulce planteamiento de lo nuestro, escudriñando el firmamento, compartiendo lo bueno y lo malo, creciendo por dentro; no siento, si no tengo tu rostro en mis pensamientos. ​ P.D.: No miento si te digo cuánto te echo de menos cuando, por cualquier motivo, no te siento girando a mi alrededor.

FRÁGIL EL TIEMPO

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Frágil el tiempo  que caduca al instante, frágil el instante que se desmorona  ante la premisa arrogante, frágil el desvelo, frágil el vuelo , frágil el duelo y el desconsuelo. ​Frágil el momento   que malgasta el caminante, frágil el caminante que disfruta  en su caminar de lo insignificante, frágil el cielo, frágil el anhelo y el recelo. ​Frágil el sueño  que ambiciona nuestro semblante, frágil el semblante que amontona  nuestra mirada expectante, frágil nuestro talante,  frágil el deseo fulminante de acabar con el tiempo  y sus contrastes. ​ Pd: ​Frágil el sueño, frágil el momento, frágil el tiempo. Si te ha gustado la entrada,  igual puede interesarte esta otra:

TRECE AÑOS

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           Anduve caminos y subí montañas, pero también caí en profundos acantilados. Sobrevolé el suelo al son de las guadañas; con sueños imaginados y versos asustados alcé de nuevo el vuelo. ​Reinventé la brisa que acariciaba mi cara y argumenté la dicha para sentirme renovado. Conseguí hazañas y maltraté los premios que ocultaban mis temores errados. Cómplice del tiempo, maniquí de sus despropósitos, errante discípulo de las prisas y el viento, dejando al descubierto las premisas y los juramentos. ​Reflexioné en largas noches de invierno sobre mis intentos, así como en el calor veraniego me despreocupé de mis desalientos. Llegué a la conclusión de que, si algo quiero después de trece años, es continuar extrayendo la savia de mis sentimientos girando a mi alrededor... ​ P. D.: Tiempos de aniversarios, tristes y alegres, como la vida misma: una de cal y otra de arena...