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QUINCE SEGUNDOS DE TANGO

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 UN TANGO SOBRE EL AMOR Y EL TIEMPO Nuestro abrazo es un tango que bailamos en silencio, al compás de la piel, entre el humo y el vino. Quince segundos de amor, de besos y olvidos: el mundo se detiene y tu mirar es mi destino. Se nos rompe el tiempo en un soplo de aliento; afuera, el ruido del mundo se torna un desierto. No importa el mañana, ni el frío, ni el viento, si en este abrazo certero, por fin te tengo. La luz de un farol dibuja tu espalda y mi abismo. Este instante es un puerto, un refugio, un acierto, donde el amor se rinde y el cielo se estremece, naufragando en tu pecho a ritmo de tango. Que se callen las voces, que se apague el ruido, ya no existe el desierto, ni el miedo, ni el frío. Son quince segundos de resurrección: si el tango se acaba... de nuevo me quedo, amarradito a tu cintura, muriendo de amor. P. D.: Que ruede el destino, que pase la vida, que el tiempo se pierda en algún rincón. Si el tango se acaba, no habrá despedida: somos un solo abrazo... y un mismo...

UNA FELIZ NAVIDAD

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  Un año más la Navidad vuelve sin llamar, sin pedir permiso. Se instala despacio, casi de puntillas, y me encuentra de nuevo: algo distinto, pero no distante. ​Sentado frente al fuego la escucho llegar. Ya no viene como antaño, envuelta solo en asombro; ahora trae memoria. Un equipaje cargado de nombres, de ausencias que saben sentarse cerca sin hacer ruido, de recuerdos que brillan más que cualquier adorno. ​La Navidad ya no intenta prometerme nada; se limita a recordarme quién fui y quién sigo siendo cuando el silencio se aposenta girando a mi alrededor y, sin ruido, habla. ​La contemplo mientras arden las llamas en la hoguera y sigo creyendo en ella como cuando era un niño, cuando se quita el disfraz del exceso y se queda en lo esencial: en una mirada que no necesita explicación, en un gesto pequeño que llega antes que las palabras. Hay una belleza sencilla en el frío que enrojece la piel, en el olor de unas castañas asadas, en las calles donde algunos caminan deprisa y otros s...

POR MUCHO QUE TE BUSQUÉ

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  ​ ​ Por muchos lugares que visité, por mucho que te busqué , nunca te pude encontrar. ​Tu imagen se refleja en cada rincón, en cada escaparate, en cada ventana de una calle que no es la mía. Creo reconocerte en cada desconocida que pasa a mi lado, y miro sus rostros buscando ese destello que perdí, esa luz que se esconde detrás de tus ojos. Pero solo encuentro caras ajenas, espejos rotos que me devuelven a una realidad que no quiero aceptar. ​Me pregunto si eres real, si el recuerdo que tengo de ti es algo más que el producto de mi propia imaginación. Quizás solo fuiste parte de un espejismo en la niebla que se forma en mi mente desde el día en que te vi. Un sueño tan vívido que he confundido con la verdad. ​Caminé por la acera que tantas veces creí que me cruzaría contigo, me detuve en cada esquina donde pensé que te volvería a ver , en cada ascensor donde creí que coincidiríamos.  Mi corazón se acelera con cada sombra que se parece a la tuya, con cada silueta que pare...

SILENCIO AZUL

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  Sé muy bien cuándo empezó, aunque me guste fingir que no. El silencio no cayó de golpe, se fue colando a sorbos, como esas rutinas que un día parecen inocentes y al siguiente te ocupan la casa entera. ​Y yo... yo lo dejé quedarse, lo alimenté sin querer, creyendo que me cuidaba. Me acostumbré a no pedir, a no decir, a soñar bajito , por si alguien escuchaba. ​Fui doblando mis deseos hasta que cupieron en el cajón de lo aceptable, y cuando ya no entraron, los llamé «precarios», para no admitir que eran míos. ​Desde afuera, todo se veía en orden. Pero por dentro, las palabras se amontonaban, se agitaban, golpeaban, como olas buscando salida. Y yo... yo callaba. ​Un día cualquiera, sin drama, me descubrí vistiendo de azul el fin de todo. Azul, porque yo siempre he sido más de matices que de extremos, más de despedidas lentas que de portazos. ​Y entonces dejé que salieran las palabras, los gritos. Dando rienda suelta a todo y girando a mi alrededor, dejé que cruzaran el miedo, q...

CALLARSE...TAMBIÉN CANSA: EL PESO DEL SILENCIO EMOCIONAL Y LA LIBERACIÓN AL HABLAR

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  Me acostumbré al silencio como a un abrigo viejo, llevándolo a todas partes, incluso cuando dolía más que el frío. Guardé lo que quería decir detrás del corazón, donde nadie mira, donde hasta los ojos aprenden a fingir. Pero el cuerpo acaba recordando lo que la lengua calla, y un día, sin querer, me quebré con solo una mirada. Guardé palabras como quien guarda semillas, con miedo al clima, esperando la estación justa para hablar. El silencio dolía, más que el tiempo, sí , pero también me enseñó a escucharme por dentro, sin gritar. Un día, suave como la brisa, me animé a decir lo que sentía y fue como abrir las ventanas después de años cerradas. Pd: A veces contarlo... es el verdadero alivio.

GIRANDO A MI ALREDEDOR CUMPLE 17 AÑOS

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  El tiempo no se detiene y a su paso va dejando imborrables huellas en cada suspiro, en cada palabra tejida de sentimientos, he dejado parte de mí en GIRANDO A MI ALREDEDOR, feliz y orgulloso de haber compartido el vuelo y el aterrizaje, las luces y las sombras, a sabiendas de que cada línea ha sido un reflejo de lo que siento, de lo que he vivido y de lo que soy. Van siendo unos cuantos años en los que he danzado en sueños, a veces acariciándolos de cerca, otras viéndolos desvanecerse al amanecer, pero hoy, después de este recorrido, entiendo que los sueños no se desvanecen, se transforman, acompañándome, ya no como fugaces destellos, sino como compañeros de camino. Cada verso, cada palabra, cada gesto a favor del viento ha sido una forma de tejer esa realidad soñada, donde el tiempo sigue siendo cómplice y maestro silencioso. He aprendido que no solo se trata de volar alto o caer a las profundidades, sino de habitar ambos extremos para encontrar la belleza en cada lugar donde l...

LAS RESPUESTAS

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      Sin darnos cuenta , tendemos a justificar los instantes y nos cuesta comprender que amar la vida y sonreírle no es sino la facultad de querer más por el más, convertidos en viajeros de un tren sin retorno, del viaje intrépido hacia ningún lugar conocido. ​Nos dirigimos hacia ese lugar donde los sueños tendrán al fin las respuestas que soñamos, el lugar donde encontrar, posiblemente, lo que andamos buscando. En cada estación del trayecto, seguimos encontrándonos con pequeñas maravillas que, si las mimamos, acabarán nutriendo el alma y avivando nuestro espíritu. ​¿Por qué entonces no podemos compartir sonrisas con extraños? Seguro que pueden acabar convirtiéndose en amigos, manteniendo conversaciones profundas bajo la tenue luz del atardecer, o de los silencios que cuentan más de lo que callan . ​Cada momento, cada respiro, se transforma en otra página de una historia sin fin, donde los personajes principales somos nosotros, moldeando nuestro destino con cada elecció...

NO SIEMPRE LOS SUEÑOS ESTÁN DE BUEN HUMOR

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           No siempre los sueños están de buen humor,  a veces llevan consigo tristezas, pesares, cicatrices, como sombras que se mueven sin hacer ruido, contando secretos en la perpetuidad del silencio, mientras hablan de miedos, de cosas que perdimos,  de esperanzas y amores que un día vivimos, como espejos que muestran sin mentir, aquello que somos y lo que deseamos sentir, aún doliendo, dan que pensar, pero no debemos olvidar que tras la oscuridad, volverá el amanecer y con él, la realidad.... Pd:  sueños que a veces  se visten  de desdichas  y dolor...

A MERCED DEL VIENTO

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En completa desigualdad de palabras y hechos, me encuentro desnudo, absorto por la situación, calibrando la tensión y sopesando la disfunción. ​Mucho me temo que, agotada la emoción, el tiempo pone a cada cual en su rincón —con pedestal o sin él—, a merced del viento; allí donde la luz acaricia la redención, girando a mi alrededor. ​Frente a la vida, frente al mundo, en perfecta comunión, pierdo el control de preguntas que no admiten respuestas ante la desesperación. No, la verdad no es el horror; los sueños marcan la solución... ​ P. D.: No basta con desear, hay que perseguir los sueños hasta el final. Solo así puedes hacerlos realidad...

DUELE EL DOLOR

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Duele la sombra escarchada. La inocuidad es solo fachada cuando sonríe, cuando se escuda tras la máscara mostrada a los demás, escondiendo las uñas afiladas del más duro metal. Alimenta el dolor a su antojo al manejar los hilos de la conciencia ajena. ​Duele el dolor enquistado, la savia negra escudriñando la debilidad endiablada; un ataque directo a la yugular con el que dejar herida, vacía de sueños y moribunda de alegría la vida y su cantar. ​Duele la sombra inmaculada, el terror de su avalancha cuando, agazapada bajo las sombras, inmortaliza el verbo «dañar» a costa de engañar a los demás. Lúgubre esquizofrenia del mal. ​No hay salida... o sí. Tela de araña girando a mi alrededor que habrá que rasgar para poder escapar. O no... ​ P. D. Existen múltiples formas de acosar a los demás...  

RECORRIENDO

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  Recorriendo la complejidad de mis entuertos, no es necesario perderse en laberintos maltrechos para idealizar el todo por el todo; porque, al final, somos nada y, de la nada, el sueño de perpetuar la utopía de la eternidad. ​Recorriendo el laberinto de la sangre por mis venas, no hace falta derramar el fluir de mis sentidos ni demostrar, cual fiel destino, que sigo vivo. Tampoco desembarcar en supuestos caminos que conducen a lo desconocido. ​Recorriendo el misterio de lo divino, más allá de lo que imagino, no encuentro remedio para resolver el desatino de la verborrea. Esa que ilusiona el deambular del torbellino que rompe y rasga el sentido de mis suspiros. ​ P.D.: Después del antes, nada vuelve a ser lo mismo girando a mi alrededor...      

FRÁGIL EL TIEMPO

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Frágil el tiempo  que caduca al instante, frágil el instante que se desmorona  ante la premisa arrogante, frágil el desvelo, frágil el vuelo , frágil el duelo y el desconsuelo. ​Frágil el momento   que malgasta el caminante, frágil el caminante que disfruta  en su caminar de lo insignificante, frágil el cielo, frágil el anhelo y el recelo. ​Frágil el sueño  que ambiciona nuestro semblante, frágil el semblante que amontona  nuestra mirada expectante, frágil nuestro talante,  frágil el deseo fulminante de acabar con el tiempo  y sus contrastes. ​ Pd: ​Frágil el sueño, frágil el momento, frágil el tiempo. Si te ha gustado la entrada,  igual puede interesarte esta otra: