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Seguir adelante cuando ya no esperas una respuesta

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  Hay noches que no terminan cuando amanece Ya no sabes si eres tú quien observa o te sientes observado por esos días que te miran de reojo desde el otro lado de la ventana. Quizá por eso permaneces inmóvil, con las manos vacías de esperanzas y llenas de desconfianzas, con esa extraña sensación de haber llegado demasiado tarde a lugares donde nunca estuviste. Hay noches que no terminan cuando amanece. Se quedan adheridas a la piel, detrás de tus sentidos, en ese lugar donde la memoria guarda aquello que, si te preguntan, juras haber olvidado. Vuelves a caminar sobre las ruinas de lo que imaginaste, procurando no hacer demasiado ruido, no vaya a ser que despierten todas esas preguntas que llevas años evitando. También hay derrotas que se parecen demasiado a la calma. Se aprende a convivir con ellas, a ponerles nombre, incluso a invitarlas a sentarse a la mesa mientras, al otro lado del café, la ciudad continúa fingiendo que nada sucede, que todo es de color de rosa, evitando tod...

SILENCIOS ROTOS

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       No concibo dejar de girar a mi alrededor, a pesar de las continuas disputas y de los deseos acumulados; yendo y viniendo en versos macerados por el tiempo. Es la consabida quietud de haber pausado los estertores del ser, de habitar situaciones de desorden casual. ​Por eso no me arrepiento de los silencios rotos, ni mucho menos de los sueños mecidos por incansables vaivenes a lomos del mágico corcel de la esperanza. ​Transito por el ancho y majestuoso mundo de las quimeras imposibles. Por cada mar de rosas hay una encrucijada de espinas que se tornan olvido, mientras los recuerdos se amontonan a la puerta: ecos de versos y besos, de llantos y anhelos, de duelos y desconsuelos. ​Sigo arañando segundos al reloj de la existencia porque la vida, aun con obstáculos, es vida… ​ P.D.: No hay vida sin sueños, ni sueños sin vida…

LA NADA Y EL TODO

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    Demasiadas veces la nada y el todo se apoderan de cada centímetro de piel, esa que obstruye la libre circulación del aire entre dos almas... ​Almas que de vivir no viven, que de soñar no sueñan, que de sentir no sienten la ternura o el desasosiego de ese querer, de ese odio; fruto de la pasión más surrealista y visceral. ​Me pregunto dónde está el límite del amor, dónde está el del odio, dónde la separación realista de ambos sentimientos que, por contrarios, están más unidos de lo que creemos. ​Quizás sean sentimientos con almas gemelas, con puntos de vista diferentes, eso sí, pero que en el fondo arrancan del mismo sitio, aunque nos neguemos a creerlo. ​ P. D.: Ni contigo... ni sin ti... la nada lo es todo.

LA VIDA PENDIENTE DE UN HILO

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​La vida pendiente de un hilo, como marionetas danzando al filo del precipicio: arte simplificado, sinfonía de autor y palabras grandilocuentes cuando respirar quiere convertirse en mera formalidad. ​La vida pendiente de un hilo, como los sueños ingrávidos; carrusel de emociones girando a mi alrededor, vértigo del plano perfecto entre los pensamientos que se diluyen para acompañar la mejor perspectiva. ​La vida pendiente de un hilo, como el verso a destiempo, frágil e inestable. Frenético silencio, interpretando ante el espejo el locuaz permiso a mis deseos para dibujar las alas de la esperanza. ​La vida pendiente de un hilo, con el corazón en vilo, con el sueño eterno de alcanzar la felicidad, olvidando discursos esquizofrénicos para conseguir, al fin, que todas las piezas del puzle encajen. ​ P.D.: La vida pendiente de un hilo... pero contigo.