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UN BESO, UN ABRAZO

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Me desperté soñando: un sueño interrumpido por la monotonía del despertador que, aun sin sonar, sigue marcando mis días como si no quisiera darse cuenta de que el mundo se paró. Me giré y ahí estabas tú. Mientras dormías, yo sonreía recordando mi sueño; soñaba con abrazos, con besos, con aquellos a los que quiero. Era un sueño deseado ante tantos días de inanición. No había rastro de llantos o desesperación, todo eran risas. Parecía primavera sin ser una cuestión de estación y, aun llegando por estos lares a nuestro balcón, tampoco se trataba de un lugar concreto. ​Ni siquiera se vislumbraba el suelo, el techo, la luna o el sol, pero sí mucha luz. Era tan solo un lugar, un espacio, un rincón; sin embargo, me sentía feliz pensando en cómo ambicionamos la felicidad. Queremos ser felices, o al menos esa es la intención, sin pensar que en un abrir y cerrar de ojos la podemos perder. ​Abocados a un mundo de prisas, hemos ido olvidando con el tiempo los pequeños detalles del «tú a...

NO HABRÁ OLVIDOS

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Me estoy haciendo mayor, peino canas y descarrilo la intención. A veces —demasiadas veces— caigo en la distracción; no es indiferencia, sino la escasez del tiempo y su reacción. ​Girando a mi alrededor van desapareciendo lucecitas en la luminiscencia de este ordenador; van esparciéndose las entradas, van desapareciendo los sueños y van creciendo las ausencias en este patio de vecinos que es mi blog. ​Quizás ganen otras formas de interpretación, quizás vuele por otros lares la emoción o quizás el tiempo se empeñe en desdibujar la ilusión. Sigo empeñado en reinventar lo reinventado porque no hay límite de tiempo: la caducidad no prescribe, el viento no siempre sopla en la misma dirección. ​Es puro contraste entre lo que tenemos y lo que queremos. Le podemos dar alas a nuestros deseos o, simplemente, imponer nuestros miedos a nuestra razón. Las ausencias se notan, también de los que están, pero no habrá olvidos, porque los recuerdos son los pilares de lo que somos... ​ P.D....

NO BASTA

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No basta con caminar sobre pasos inanimados o caminos imaginados, ni recordar aquellos sueños idealizados con gritos silenciados. ​No basta con rememorar tiempos pasados ni cantar caducas estrofas, mientras, sentados al borde del acantilado, soñamos con encontrar y acariciar la felicidad subida a la brisa del mar. ​No basta con caminar sobre nubes de algodón inventadas sin razón, ni rozar la ingenuidad con versos destruidos a partir de la emoción. ​No basta con dar la respuesta por callada ni esbozar pesadillas en el altar, mientras, sentados al borde del infierno, intentamos pensar que dejarlo estar no es la solución, ni tampoco la versión para poder olvidar. ​No basta con caminar por cuatro paredes proyectadas, ni agravar la realidad detrás de la puerta, girando a mi alrededor. Si la abres y lo intentas, encontrarás tu verdad; no te dejes ganar y vive de verdad... ​P.D.: No basta con caminar, tampoco con volar, no basta con mirar, tampoco dejarnos ganar: tenemos que actu...

BRISA DE UN TE QUIERO

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          En la brisa de un «te quiero» desperté: tenue la mirada, sonrisas en la piel. Noche imaginada o, tal vez, un verso queriendo ser papel. ​Te busqué, te deseé y te encontré a los pies de mi cama, velando mi sueño. Y aunque me sienta pequeño cuando no encuentro palabras para gritarle al viento que tú eres mi sueño, me crezco al verte. ​Sintiéndote cerca, haciéndome fuerte, en la brisa de un «te quiero» desperté. En tu pelo me enredé y en tus besos encontré mi razón de ser... ​ P. D.: Necesitamos una razón de ser y el complemento perfecto a nuestro lado que nos haga crecer.

DESDE LA DISTANCIA

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  Aprendí desde la distancia que los tiempos muertos suelen guarecerse tras los cortinajes de la desesperanza. Abdiqué tras el desgaste de los versos que intentaban apaciguar mi timidez; versioné mi lado oscuro, trémulo de sentidos, queriendo dar forma a la ingravidez del humo sobrevolando el café. ​Prometí, paso a paso, solucionar las salidas al exterior, las visitas de mi tozudez o los desvaríos por la necesidad de crecer. No haré caso al tartamudeo de mi ser, para dejar de soliviantar y así solventar todo aquello que me sucede cuando se vuelve difícil regresar… ​ P. D.: Aun siendo difícil regresar, no hay que dejar de intentarlo.