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DISTANCIAS Y SILENCIOS

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Las distancias, como los silencios, suenan a hueco: desesperada quietud que irrumpe por los recovecos. Rellenarlos no depende de las medidas, sino de los sentidos; no hay más que lo expuesto tras el cortinaje de los sueños, tras los versos sin dueños. ​Las distancias, como los silencios, resuenan como el eco: desesperada prolongación donde me estremezco, donde no encuentro el oasis en el desierto. ​Quisiera, por una vez, desterrar el infinito de lo imposible, convertir lo incierto en algo concreto y, aun dejando el alma al descubierto, localizar por fin el camino desde mi orilla al centro de tu universo. ​Las distancias, como los silencios, son, al fin y al cabo, parte de nuestro triste concierto... ​ PD: No hay que culpar a la distancia por nuestros silencios.

PARARSE EN TUS PENSAMIENTOS

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Deliciosa estación pararse en tus pensamientos, dejarse acurrucar en tus encuentros. Déjame recorrer tu sed, ambicionar suspiros en tu pecho mientras me dejo llevar por sus movimientos. ​Nada es eterno, pero un segundo a tu lado da riendas a mi mundo y sentido a mis sueños. En lo más profundo de mis versos atestiguo, como si fuera un niño, que tus besos detienen el tiempo; que tus caricias al viento hacen estremecer mis adentros. ​Deliciosa estación pararse en tus labios, dejarse llevar por los susurros de tu pelo mientras pinto de colores el cielo, tejiendo deseos a milésimas de tu aliento. ​Deliciosa estación pararse en tu cuerpo y recorrer tus adentros. ​ P. D.:  Perderse en tus adentros es tocar el cielo del universo...

CAMARA LENTA

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A cámara lenta fluyen los minutos; pareciera que fuesen horas y, sin embargo, no son más que segundos. Cuenco de ilusiones, torbellino de razones concentrados en transparentes borbotones de letras que aguardan agazapadas en la garganta. ​Tras la espera, tras los sueños, buscan la oportunidad de desprenderse de los tiempos para organizarse, para reproducir y contribuir al mágico instante en que la vida suena, susurrando en nuestros oídos melodías de optimismo. ​No hacen falta horas, minutos o segundos para recordarnos, a cámara lenta y en un suspiro, esa razón para seguir respirando. ​ P.D.: No hace falta perderlo todo para darnos cuenta de aquello que tenemos.

PASEABA LA NOCHE

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Se paseaba la noche por la vereda de adoquines, entre destellos y oscuridades, entre sollozos y humedades. La fragancia dulce, la soledad derramada, el verso y la prosa desahuciada; triste figura pegada a la sombra de sus latitudes. ​Entre risas de estrellas y amadas doncellas, entre sueños e inquietudes, discurrieron sus huellas, acabando enterradas por la mala suerte de truenos y centellas que dominaron sus entretelas. Todo junto a la luna menguante de una vida entera, considerando su huida como una epopeya, como si consintiera el dolor que atropella su corazón. ​Todo en la vida tiene su intención. Por la vereda, entre luces y sombras, se paseaba la noche, diluyéndose el atardecer una y otra vez, recordándole que nada suele ser para siempre. Esa es la cuestión… ​ P.D.: Pasear por las subidas y bajadas nos recuerda que nada podemos dar por seguro.

NO CIERRES LOS OJOS

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Cierra los ojos, el mareo se pasará pronto. No preguntes, no contestes; el suelo sigue estando en el mismo sitio y, aunque parezca tonto, el cielo también, sin dejar de contribuir a recrear el inusitado trasfondo. ​No te molestes, no apuestes a que la luna se atreva a contestarte o a que la tormenta desparrame la densa humedad sobre la pesadilla infame. No te empeñes, no protestes: el tiempo continuará su camino y todo aquello que orquestes estará inerte antes de que lo intentes. ​Cierra los ojos, déjate llevar, no dejes de demostrar tu alegría; vivir el día a día ya se puede convertir en la mejor algarabía. Cierra los ojos, demuéstrate que nada en la vida se extravía. Todo sueño o pesadilla presupone el primer paso hacia la coletilla de esperar las mejores vistas desde la ventanilla del tren de la vida. ​No lo pierdas, no te olvides y recuerda: no cierres los ojos. Siente el viento en tus mejillas y vuélvete a reinventar como cualquier reflejo del amanecer en tus pupilas...

LA HISTORIA DE MIS INTENTOS

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Si al despertar se desvanecen los sueños, también al despertar se agiliza el movimiento. Es mejor no pausar los empeños ni dejar secar el pensamiento. Todos los cuentos tienden a tener un final; todos los infiernos buscan el acento. ​Maldita perpetuidad implantando los sobresaltos; maldito el tiempo de todos los sitios que frecuento, donde destierro la historia de mis intentos. No hay que buscar excusas para dejar pasar el agua entre los dedos, ni razones para impedir que el viento desgaste la soledad y su mal aliento. ​Si esto sucede, habrá merecido la pena viajar por todos los sueños inciertos que me mostraron el camino hacia la luz de las pesadillas que ahuyento… ​ P.D.:  Largo y tortuoso puede ser el camino, pero también corto y hermoso…

SIETE AÑOS

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Siete años dan para mucho. Dan para conocer a gente genial, esa que te hace sentir especial, que guarda para ti un lugar de amistad; ese espacio donde observar la cercanía y soñar la libertad. Y también, ¿por qué no?, para subir y bajar de entre los que saben olvidar. ​Pero, sobre todo, sirven para llegar y asentar un pedacito de vida como principal ejemplar de todo aquello que necesitas contar. Siete años dan para mucho si lo que quieres es continuar, no dejar de estar, aunque a veces resulte difícil compaginar el tiempo y el compás para no dejar de caminar. Y eso que las reglas, a veces, son difíciles de llevar cuando no hay tiempo para más. ​Siete años dan para mucho, para cumplir años como lo hace, girando a mi alrededor, un blog que no deja de pensar que nació un buen día para contar esas pequeñas cosas que hacen grande la vida. Un rincón que hace lo imposible para comenzar día a día con eso que tanto le gusta soñar: un alboroto de palabras que, a veces, carecen de ...