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SIN DECIR NADA

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Sin decir nada, lo digo todo. No hace falta sentirme el centro del mundo; solo quiero contemplarlo desde lo más alto. Un mundo a mis pies, tan pequeño o tan grande como la mirada me permita alcanzar. No habilito la prepotencia: tan solo quiero ser un simple observador intentando acaparar el esplendor de un amanecer o los susurros de un atardecer, porque allá, en lo alto, se tiene que ver todo mejor. ​Quiero sentir los escalofríos que recorren mi espina dorsal y la adrenalina desbordada en cien mil formas distintas, capaces de ahuyentar el canto empedernido de la oscuridad. Y, sin saber cómo interpretar las ganas de volar, me dejo llevar por el viento, a su merced, intentando desobedecer las leyes de la gravedad con esa libertad que solo te da la posibilidad de soñar. ​ P.D.: A veces se necesita de las alturas para poder contemplar, desde otra perspectiva, aquello que no se ve con claridad...

LICOR DE LA ILUSION

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No quisiera dejar de emborracharme de ese licor de la ilusión; de aquel que me hace creer que los olvidos no son sino una ilusión óptica. Olvidos selectivos que borran para siempre a aquellos que, sin razón, se entremezclan en el ocaso de mis noches más tempranas. ​Borrándolos con un parpadeo —o quizás dos—, voy desmontando el oasis que algún día me hicieron ver los espejismos que no existían. Quisiera acentuar la razón y rebelarme contra todos aquellos recuerdos que, sin querer, se difuminan con el tiempo; lo que algún día me hizo feliz. ​Porque la gente cambia y lo bello desaparece, dejando paso a lo irremediable. Somos tal cual y, aun tratando de maquillar lo expuesto, siempre acaba el viento por alborotar lo dispuesto. No quisiera dejar de emborracharme de ese licor de la ilusión y seguir pensando que todo es posible... ​ P. D. La ilusión tiene que seguir girando a mi alrededor…

BATALLAS

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Es lo que tiene preocuparse más de lo habitual, más de lo que merecen algunas personas; casi siempre trae consigo el dolor. Ese dolor macerado en lágrimas contenidas que, al final, caerán por su propio peso aunque nos rompan las entrañas. ​Y es que no siempre podemos sentirnos correspondidos. Aunque nos lo repitamos muchas veces, siempre acabamos cayendo en el mismo error, una vez tras otra. No hay duda: hay quien nace con una condición y muere de la misma forma. ​Por mucho que lo suframos, seguirá siendo la misma historia que contar, el mismo garabato que descifrar, el mismo escenario que habilitar para seguir intentando volar, a pesar de no contar con alas para poderlo lograr. ​ P. D.: Por mucho que lo intentemos, hay batallas perdidas antes de empezar...

DEJANDOME LLEVAR

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Me dejo llevar por el teclado, una vez más. No hay ningún lugar a donde llegar; tan solo estoy dejándome llevar. Cuando escribo por escribir, se revuelcan mis dedos por las teclas en cuestión de segundos, sin pensar, sin controlar, sin rimar. ​No se dan apenas cuenta de cómo se van orquestando las palabras, que ruedan a placer por la necesidad de expresar. No existen medidas, tampoco se orientan las palabras: solo es cuestión de dejarse llevar. ​Quizás —no lo sé—, al final igual no hay nada que decir o, tal vez, todo está por contar. Lo importante es descubrir pasadizos secretos hacia la libertad de saberse volar sin tener que llorar. ​Demasiadas rimas están saliendo, demasiadas circunstancias que conducen al mismo lugar: la de una lírica que no buscaba por creerme acreedor de un instante fugaz. Sigo sin saber a dónde he de llegar, sigo dejándome llevar y llego, sin querer, al final. ​No es cuestión de terminar, más bien de dejar reposar esa turbulencia que apenas ...

TODO O NADA

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El vacío se origina tras perder algo que habíamos conseguido o poseído; la nada, en cambio, está por inventar. Por crear está el todo y sus consecuencias: perfecto despertar o delicada conjetura de intentar estar. ​Por argumentar la posibilidad, la facilidad o la dificultad siguen estando en duda. De la nada, nada; mientras que del todo es posible llegar a la nada. No es un juego de palabras: es tan solo el espacio entre el todo y la nada, entre la realidad y los sueños que se evaporan al despertar. ​Dormir, soñar, alcanzar la verdad o, quizás, espolvorear el todo de la nada... ​ P. D.: Del todo a la nada solo hay un ligero espacio de tiempo y lugar.