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ARRÁNCAME LAS PALABRAS

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          Arráncame las palabras y tíñelas de esperanzas; dales rienda suelta y no pienses que es pura verborrea. Bordea con ellas el infinito y no pasees sus sentidos por ningún claustro consentido. ​Búscame por la orilla del mar, sobre la espuma caduca, entre las luces y las sombras de cualquier atardecer. Anímame de nuevo a batallar en la oscuridad, a envalentonar la mirada ciega y desdibujar los miedos que me impiden volar. ​Arráncame las palabras cuando las sientas llegar. Despliega tu sabiduría y enséñame de nuevo el rito ancestral de reinventar, como cada día, lo necesario para continuar. ​Arráncame las palabras y déjame soñar… ​ P. D.:   No dejes de soñar para invocar y acurrucar la felicidad.

EN BUSCA DE LA PRIMAVERA

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​Se amontonan escalofríos bajo las premisas de vestiduras desgastadas. Es puro invierno; no malgastes el aliento. El vello erizado retoma su protagonismo en pensamientos sombríos, en el crepúsculo de los infiernos o, quizás, en los sueños tardíos, recordándonos la fragilidad de lo etéreo. ​No hay lugar a dudas: el viento voltea las hojas del cuaderno con palabras manuscritas, reescribiendo lo eterno, reinventando lo efímero, reafirmando lo dispuesto en círculos concéntricos. ​Más allá de la locura existen los tiempos; más allá del conjunto existe la presunción de la unidad, aquella que te eleva o te destruye. Solo depende de no dejarte asesorar por el desastre, de localizar el punto de partida y volver a empezar. Se amontonan escalofríos, es invierno; de ti depende que llegue la primavera... ​ P. D.: Por una pronta primavera...

CUENTAN

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           Cuentan que la caída fue estrepitosa, que los sueños pudieron con él. Cuentan en susurros que el tiempo se encargó de solventar los ruidos y volver a la quietud; cuentan que te cuentan la verdad sobre la presunción. ​No hay más, todo se desvaneció. Solo quedó la brisa fresca recorriendo cada centímetro olvidado: un segundo eterno y versos que un día le recordarán que fue velero sin rumbo, sin ton ni son, presagiando la buenaventura y desafiando la inefable deriva, pulso a pulso con las mareas. ​Bienvenida la emoción de recuperar el vaivén de las olas a través del corazón... ​ P. D.:   Al fin y al cabo, se trata de volver una y otra vez para continuar el viaje...

FELIZ NAVIDAD

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A CÁMARA LENTA

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A cámara lenta fluyen los minutos girando a mi alrededor. Parecieran horas, pero no dejan de ser segundos en un cuenco de ilusiones; borbotones de palabras que aguardan el momento, buscando la oportunidad de derruir la incertidumbre y reconstruir su sombra en la pared. ​Con arena en los bolsillos, tal vez, pero contribuyendo al mágico instante en que la vida suena como un susurro en nuestros oídos. A cámara lenta, un suspiro y una razón para seguir respirando en un mar de sueños inquietos, de olas silenciosas rompiendo en la almohada. ​A cámara lenta, mientras la oscuridad no deja de empapar el corazón de quien sufre en silencio los avatares del tiempo. ​ P.D.:   A cámara lenta, palabras que necesitan buscar el momento.

Y VOLÓ

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Recogió sus alas, replegó los párpados y, dejándose llevar, se dispuso a escuchar. Sin prisas, sin pausas; no le importaba el tiempo, tampoco lo menospreciaba. ​Mientras el viento soplaba, la oscuridad temblaba, limitando su universo a esas cuatro paredes que le rodeaban: de un lado, su pasado; por el otro, su futuro; frente a sí mismo, su presente. Y desde atrás, la última pared, la de su conciencia, que no dejaba de recordarle quién era. ​Fue entonces cuando llegaron los susurros y los gritos, las risas y los llantos, las victorias y los fracasos, las penas y alegrías, el silencio y la algarabía, la noche y el día. Sueños y pesadillas, batallas imaginarias perdidas o ganadas, encrucijadas perpetuas; compendio de vida, de su vida. ​Ya no podía cambiar nada de su pasado, pero sí de su presente. Y sin pensar en las miserias, esbozó una sonrisa. Aun a sabiendas de que no podía, desplegó sus alas y, girando a mi alrededor, voló por encima de sus propias limitaciones; porque no ...

GIRANDO A MI ALREDEDOR CUMPLE DOCE AÑOS

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​No existiría el olvido si no existieran los recuerdos, ni recuerdos que, por bien vividos, lleguen a ser olvidos. ​Por la suma de buenas intenciones, por multiplicar la luz y dividir la oscuridad, Girando a mi alrededor , después de doce años, sigue existiendo gracias a la magia y a vuestra complicidad; una complicidad que, sin duda alguna, complementa la continuidad. ​ P. D.: Girando a mi alrededor cumple doce años.