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SILENCIO AZUL

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  Sé muy bien cuándo empezó, aunque me guste fingir que no. El silencio no cayó de golpe, se fue colando a sorbos, como esas rutinas que un día parecen inocentes y al siguiente te ocupan la casa entera. ​Y yo... yo lo dejé quedarse, lo alimenté sin querer, creyendo que me cuidaba. Me acostumbré a no pedir, a no decir, a soñar bajito , por si alguien escuchaba. ​Fui doblando mis deseos hasta que cupieron en el cajón de lo aceptable, y cuando ya no entraron, los llamé «precarios», para no admitir que eran míos. ​Desde afuera, todo se veía en orden. Pero por dentro, las palabras se amontonaban, se agitaban, golpeaban, como olas buscando salida. Y yo... yo callaba. ​Un día cualquiera, sin drama, me descubrí vistiendo de azul el fin de todo. Azul, porque yo siempre he sido más de matices que de extremos, más de despedidas lentas que de portazos. ​Y entonces dejé que salieran las palabras, los gritos. Dando rienda suelta a todo y girando a mi alrededor, dejé que cruzaran el miedo, q...

CALLARSE...TAMBIÉN CANSA: EL PESO DEL SILENCIO EMOCIONAL Y LA LIBERACIÓN AL HABLAR

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  Me acostumbré al silencio como a un abrigo viejo, llevándolo a todas partes, incluso cuando dolía más que el frío. Guardé lo que quería decir detrás del corazón, donde nadie mira, donde hasta los ojos aprenden a fingir. Pero el cuerpo acaba recordando lo que la lengua calla, y un día, sin querer, me quebré con solo una mirada. Guardé palabras como quien guarda semillas, con miedo al clima, esperando la estación justa para hablar. El silencio dolía, más que el tiempo, sí , pero también me enseñó a escucharme por dentro, sin gritar. Un día, suave como la brisa, me animé a decir lo que sentía y fue como abrir las ventanas después de años cerradas. Pd: A veces contarlo... es el verdadero alivio.

PENSAMIENTOS NOCTURNOS: reflexiones íntimas sobre el deseo, la guerra interna y la esperanza.

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  Pensamientos pretorianos aterrizan en la azotea, vigías de una mente en vela, rumores de una guerra íntima . Vientos huracanados desempolvan la fricción latente, rozando la herida sin nombre que enciende el conflicto dormido . La noche primaveral asiste, con su inventario de promesas , la luna, cómplice y callada, emite señales de humo y sortilegio. Bajo la almohada se cuecen juegos involuntarios, caprichos que el cuerpo esconde en su teatro nocturno . Cínica habilidad , la de menospreciar las alturas, soñando con alas para estrellarse igual, una y otra vez. El deseo se enrosca, se acurruca en las espaldas del sueño, remolino suave y cruel, de un final que no tiene orillas. Pd: Cientos de pajaros  revoloteando por el escenario  cansado de mantener  a salvo el excedente  de esperanzas. Y aún así —  vuelan...

CONFÍA EN LA LUZ QUE RESIDE EN TU INTERIOR

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  Posiblemente sea inútil escribir cuando las palabras pesan, cuando aquello que quiero decirte no hace más que caer en el vacío de los versos.     Versos que se rompen por el peso  de sentimientos demasiado grandes para contenerlos, como hojas  llevadas por el viento, frágiles ante la inmensidad del cielo.    No tengo flores; las heladas se llevaron cada pétalo, pero desde esa tierra desnuda brota la tenacidad de un nuevo comienzo al amanecer.    Aprender a perder es el desafío más duro, sabiendo que no eres mía, aunque nunca lo fuiste, y el silencio de tu ausencia llena las habitaciones de sombras.    Los bares son refugios temporales, donde los corazones heridos  buscan consuelo, y entre vasos medio llenos, el tintineo de los brindis es la risa del bálsamo efímero.    Te recuerdo en cada replique de copas, y te olvido con cada amanecer, en este ciclo perpetuo donde la esperanza y el olvido se entrelazan en que...

DEJA QUE TU ALMA GUIÉ TU CAMINO

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  Deja que tu alma guíe tu camino, deja que el ruido se disipe, cierra los ojos y siente las puertas abiertas. Que no te asusten los días inciertos, ni el peso oscuro del miedo, todo lo que eres ya existe, todo lo que buscas te espera. Alza la voz sin cadenas, camina sin huellas prestadas, y cuando estés frente al abismo, serás tú quien aprenda a volar. No midas tu fuerza en derrotas, ni cuentes los pasos perdidos, cada herida guarda el secreto, cada caída es un nuevo camino hacia tu destino. Eres fuego, eres viento, puedes volar más alto que tus sueños, atrévete a ser tu propia luz, para que el mundo siga brillando contigo. Cuando llegues donde nadie te espera, con los bolsillos vacíos y la piel quemada, vas a ver que el cielo nunca estuvo tan lejos, ni tan cerca. Siempre estuviste en el mismo sitio, ahí, al filo del olvido, sin poder medir la voluntad,  a sabiendas que no quedaba otra, que continuar.  Pd: Y al final, no importará  si ganaste o perdiste,  lo ...

¿CUAL ES LA VERDAD...?

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      Cuando buscamos la verdad a través de un poema, es, como poco, un acto profundo, algo especial. La poesía tiene una manera única de expresar lo que muchas veces no podemos, o no nos atrevemos, a decir abiertamente. Sentimos que andamos buscando algo esencial y verdadero en medio de un enjambre de emociones: el tacto, la sonrisa, la ausencia de tormentas o el nexo de unión con el huracán que agota nuestras fuerzas. Todo parece señalar el encuentro de una conexión auténtica en esos momentos que realmente importan, lejos de lo superficial, donde el alma se reconoce en el otro sin palabras. Y la verdad, en este caso, parece estar ligada al deseo de eternizar lo efímero: la piel que no se siente, la sonrisa que tal vez anda perdida o está tan lejos que no puedes oírla. A veces, parece que el tiempo nos roba lo más valioso, pero quizá solo nos lo presta para enseñarnos a sentir su ausencia. Quizás la verdad que buscamos sea la pureza de esos instantes, o tal vez el int...

LAS MISERIAS DE LA SOLEDAD

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  Aislados, sucumbimos a las miserias de la soledad, fiel escenario de estos tiempos en los que vivimos. La singularidad no puede ir acompañada de la temeridad porque, si así fuera, seríamos considerados otro loco más en la lista de la desesperación, en busca de una perfección inalcanzable. Bailemos sin miedo en lo más profundo del corazón, olvidemos la sordera cáustica, enterremos las miserias, aunque acabemos exhaustos, sin aliento. No podemos pretender salvar al mundo desde nuestro sillón ni empujar los llantos al abismo, la oscuridad desata la sinrazón, y el respeto deja de brillar en todo su esplendor. Mienten las bocas cuando hablan de salvación, si no existe la consideración, no habrá consolidación ni siquiera el tiempo necesario para intentar una solución. No basta con dejar de molestar al vecino: la paciencia secreta rezuma abandono, desacredita nuestra capacidad de socialización y nos convierte en ermitaños de la razón. Aislados, asistimos a las miserias de la soledad, la...