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DOS MIRADAS Y UNA DESPEDIDA

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  Hoy, como ayer, te volví a ver. Fue un encuentro tan inesperado, tan deseado. No hablamos, apenas un cruce de miradas y, aun así, sigo sin dejar de pensar en ti. ​Mentiría si te dijera que no lo imaginaba , porque desde el momento en que te vi, mis pensamientos no dejan de buscarte. ​Desde ayer, cada latido es una señal para acercarme a ti , pero todo queda en silencio, como mis palabras, que se ahogan antes de salir. ​No sé qué es esto que siento , pero hoy sé que ya no puedo ignorarlo. ​Y es entonces cuando la puerta del ascensor se abre y te marchas de mi vida por segunda vez. Me quedo, otra vez, solo, de nuevo a solas con mis pensamientos, dos miradas y una despedida.  pd: Mientras te pierdes,  asumo que tu ausencia  pesa más que mi propio silencio. Si te gustó la entrada, puedes darle un vistazo  a esta otra...

DONDE EL TIEMPO SE DESVANECE

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  ​El tiempo y el espacio se desvanecen  g irando a mi alrededor , el mundo parece consciente de la complicidad que atesora mi corazón. Me dejo empapar por el aroma de tus deseos, la princesa de mi cuento encantado. ​Déjame sumergirme en las palpitaciones de tu cuello, donde mis besos alborotados y mis labios se pierdan entre los pliegues de tu piel. Necesito atraparte en mi cuerpo, calmar el calor que emana del laberinto de tu pasión. ​Déjame transformar los demonios en dulces revuelos, acompañando tus movimientos. No me dejes respirar, ahógame en tus encantos porque quiero olvidar lo terrenal . Quiero viajar más allá de las leyes físicas, transportando mis sueños e ideales hacia el infinito. ​Quiero olvidar lo real y surreal del todo por nada. Habilito en este momento el deseo que se convierte en piel agitada y extasiada. Aquí solo existe la tentación de tu ser, del milagro tentador, del sabor de tu amor.  ​Me acerco a través del espacio a la eternidad. Compartim...

LOS ATAJOS AHORRAN TIEMPO

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  Los atajos —dicen— que ahorran tiempo, como si el alma pudiera ser despachada en minutos. Como si la herida sanara con un parche de frase motivacional. “ Sé tú mismo ” , gritan los gurús en sus tronos de espuma, mientras venden espejos rotos a cambio de fe embotellada. Pero nadie pregunta qué hacer con las respuestas cuando duele ser uno mismo.   Los caminos cortos atraviesan selvas de plástico, con árboles de hojas invisibles o raíces que no tocan la tierra. El sufrimiento entonces es censurado y el miedo se etiqueta cuando la tristeza se convierte en " contenido ". ¿Y qué si no quiero llegar rápido ? ¿Y si quiero perderme, rasgandome las rodillas en cada caída, sangrar hasta entender que no hay destino, solo el camino ? No necesito salvarme, necesito encontrarme , en el temblor, en el error, en la pregunta que nadie  nos hace. Que me dejen con mi barro. Que se guarden sus mapas. Prefiero el desatino a romper el silencio con voces ajenas... P.D.:  No v...

VALIDAR LAS EMOCIONES

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  Muchos hablan de ser los mejores en todo , de superarnos cueste lo que cueste , de seguir los cánones establecidos, de fantasear con filtros imposibles o de sortear las dificultades con un solo clic. Pero nadie te habla de la importancia de permitirse sentir , de validar las emociones que surgen en momentos difíciles, de buscar apoyo y comprensión en otros cuando lo necesitas. No necesitas ser especial, ya eres especial y creételo, no ocultes tus emociones, ni tus complejos, encuentra la fortaleza para enfrentarlos y superarlos. Y aunque la presión de ser lo que no somos, es abrumadora, debemos recordar que está bien pedir ayuda , buscar orientación y permitirse momentos de vulnerabilidad, porque eres, somos...únicos P.D. En un mundo donde  se premia la falsedad  y se castiga la frágilidad,  nuestra verdad sigue  siendo el mayor acto  de resistencia que  podemos realizar.  No nacimos para encajar en moldes,  nacimos para sentir,...

COMO SI NUNCA TE HUBIERAS IDO...

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 No sé...Últimamente me cuesta comprender, si seguir soñando contigo vale la pena. Suena bonito, vivir de recuerdos, de lo que fuimos y como fuimos. Pero la verdad, lo que quiero es volver a sentir tus labios marcando los míos. Así de simple. No sé si ese calor que compartíamos, ese que parecía tan nuestro, va a volver alguna vez. Ni siquiera sé si tus palabras volverán a aparecer, como antes, cuando escribías algo que me descolocaba y me dejaba con una sonrisa tonta todo el día. ¿Te acuerdas de eso? De cómo resultaba tan fácil… A veces me pasa. Como la necesidad repentina de buscarte. Y es justo ahí donde más duele. Porque no estás. Solo queda polvo sobre los muebles. Ese olor a cerrado. Y esa foto nuestra que parecía eterna… y que ahora me cuesta mirar. Salgo a la calle y todo me parece un poco más vacío. Las tiendas cerradas, la gente que no se detiene. Y el viento… el viento que se mete entre mis recuerdos. Como si también supiera que ya no hay camino entre tu boca y la...

A VECES, EL ALMA SOLO PIDE UN POCO DE TREGUA

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  A veces… el alma solo pide un poco de tregua. ​Sin necesidad de respuestas ni explicaciones. Solo un poco de silencio. Respirar, sin tanto ruido girando a mi alrededor. Encontrar un rincón donde poder rendirme, sin tener que buscar culpables y sin la obligación de resistir. ​Hoy me pesan los días. Me pesa esta armadura que ya no sé si me protege o me encierra, y que muchas veces cuesta tanto quitarme. Hay momentos en los que solo quiero decirme, muy bajito: «Está bien no poder con todo». ​Levantarme sin prisas, dejarme envolver por la quietud mientras cicatrizan las heridas. Darme una nueva oportunidad… incluso sin necesidad de merecerla. ​Y si hoy las sombras merodean mis esquinas, que el silencio me cobije, que el tiempo no me exija, y que la vida —aunque sea en susurros— me confirme que aún estoy a tiempo. ​ P.d.: Porque a veces, respirar… también es una forma de continuar.

SILENCIO AZUL

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  Sé muy bien cuándo empezó, aunque me guste fingir que no. El silencio no cayó de golpe, se fue colando a sorbos, como esas rutinas que un día parecen inocentes y al siguiente te ocupan la casa entera. ​Y yo... yo lo dejé quedarse, lo alimenté sin querer, creyendo que me cuidaba. Me acostumbré a no pedir, a no decir, a soñar bajito , por si alguien escuchaba. ​Fui doblando mis deseos hasta que cupieron en el cajón de lo aceptable, y cuando ya no entraron, los llamé «precarios», para no admitir que eran míos. ​Desde afuera, todo se veía en orden. Pero por dentro, las palabras se amontonaban, se agitaban, golpeaban, como olas buscando salida. Y yo... yo callaba. ​Un día cualquiera, sin drama, me descubrí vistiendo de azul el fin de todo. Azul, porque yo siempre he sido más de matices que de extremos, más de despedidas lentas que de portazos. ​Y entonces dejé que salieran las palabras, los gritos. Dando rienda suelta a todo y girando a mi alrededor, dejé que cruzaran el miedo, q...