PERFECCION



Borracho de presunción,

incitado a la perfección,

el diablo maneja sus cuerdas.


​Suntuosa existencia emocional,

cansada la impertérrita pasión,

descubierta la emoción

en conversaciones delirantes

de truculentas inversiones.


​En pesadas simetrías,

constantes sueños aplazados

hacia el momento sagrado

del involuntario encuentro.


​De noches en vela,

eclipsada la tensión,

lírica intoxicación:

el diablo maneja sus cuerdas.


​Subyugado el corazón,

aplazando el paseo

por la cuerda floja

que amenaza la razón.


​Frustración es el blanco

y la intención, el negro

de la encorsetada proposición.


​El diablo maneja sus cuerdas,

y el afilado borde de la desesperación

combate la intención con el sabor amargo

de la ambigua perfección.



P.D.:

No intentes entender la perfección...





Comentarios

  1. Hace tiempo desistí de entenderla. Ahora intento ser perfectamente imperfecta.
    Me encantan tus letras.
    Besos!!

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