Girando a mi alrededor cumple 19 años.
Supongo que, después de tantos años, también he cambiado la manera de mirar lo que escribo.
Hay cosas que antes me parecían imprescindibles y hoy las dejaría pasar sin detenerme demasiado. Otras, en cambio, siguen apareciendo cuando menos las espero, con esa insistencia de quien conoce el camino y no necesita preguntar dónde está.
Me ocurre que a veces entro en Girando a mi alrededor con una idea clara, releo un párrafo antiguo y descubro que aquel que lo escribió tenía algunas respuestas que yo todavía andaba buscando. También encuentro errores, muchos, frases que habría resuelto de otra manera y sentimientos que ya no sabría explicar del mismo modo.
Pero no los borraría. Sería como corregirle la memoria a alguien que fui y que, aunque ya no piense exactamente igual, tuvo sus razones para dejarlo escrito, por más que el tiempo haya dejado su huella.
Diecinueve años dan para mucho. Incluso para perder las ganas durante una temporada, mirar las estadísticas y preguntarse si alguien sigue al otro lado. Sería absurdo fingir que esas cosas no importan. Claro que importa que te lean, que alguien se detenga y encuentre en unas palabras algo que llevaba tiempo intentando decir.
Lo que ocurre es que, con el tiempo, he dejado de ponerle condiciones a este lugar, rebuscando razones para seguir queriéndolo.
No sé cuántos años más cumpliré escribiendo en este rincón abierto a todo el que quiera entrar, sobre todo en un mundo plagado de consumo corto, rápido y de «si te he visto, no me me acuerdo». Tampoco necesito anunciar una despedida cada vez que las cosas cambian, que han cambiado, y mucho. Mientras conserve las ganas y mi corazón siga sintiendo, habrá algo que contar, aunque algún día solo consiga escribir tres líneas seguidas y ninguna me convenza del todo.
Mañana será otro día y ya veremos. Hoy he llegado a mi blog, he mirado la fecha y me he permitido estar contento por estos diecinueve años al pie del cañón.
Que no es poco; después de todo, ha sido mucho lo vivido en él.
P. D.: Gracias por seguir ahí, al otro lado de la pantalla, haciendo que cada línea siga teniendo sentido...
Si te gustó está entrada, igual está otra también.

Comentarios
Publicar un comentario