03 noviembre 2013

MIRADAS




El cruce de miradas le recordó que, un buen día, quiso ser la brisa que alborotaba su pelo. Quiso ser el motivo de su pasión, el color de su aureola y la emoción de sus labios.

​Desde su mirada a la suya, un millón de luciérnagas atestiguaban el contorno emocionado de su religión. Por el amor envalentonado, a través de los pliegues de su devoción, el cruce de miradas le recordó cuánto bien le hacía tenerla a su alrededor.


Pd: Por mucho que pasen los años, las miradas nos siguen recordando por qué seguimos ahí.





4 comentarios:

  1. Cuánta verdad hay en una sola mirada...

    Abrazos, amigo, y buena semana!!

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  2. Es muy cierto….ese cruce de miradas no se olvida jamás…es el fogonazo que envía el corazón a través de los ojos…se impregna como huella imborrable hasta el final de los tiempos. Aplaudo lo que dices.
    Abrazos Josh, buena semana.

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  3. Miradas que se buscan y se pierden, cuerpos que se buscan y se pierden en el mejor sentido de la palabra...

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