Arrastrando la tierra bajo mis pies, ningún sueño podrá confiar en mí. Puertas que se abren y se cierran, ilusiones que vienen y van con algo que decir.
No basta con el pensamiento ni con los sueños que represento para que todo parezca funcionar. Con estrategias desaliñadas, vagos están mis sueños, descansando bajo el sol, de placer o tal vez de dolor.
Triste mi mano al escribir, quizás porque sigo siendo un soñador que solo quiere seguir adelante, girando a mi alrededor. Quizás tenga mala suerte y no me encuentre en el interior de las historias que un día conté.
Porque a veces cuesta sonreír, porque a veces cuesta seguir... Mejor no alimentar el lagrimal y acariciar la capacidad de continuar. Prefiero seguir siendo un idiota, prefiero seguir buscando la verdad que malinterpretar la derrota.
PD: Atado de pies y manos el tiempo se nota, pero los sueños no se tienen por qué agotar.

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