Vuelvo, como tantas otras veces, a retomar el testigo, a subrayar el destino. Sin aceptar lo inevitable, sin cancelar los recuerdos, vuelvo como de costumbre: con las manos vacías, los bolsillos llenos de tantos entuertos y el tiempo, como siempre, agotado de tanto usarlo.
Vuelvo con ganas de dominar el blanco, de emborronar el vacío y escudriñar el adjetivo incauto, sopesando la algarabía de la más pura fragilidad. Vuelvo sin rendiciones, pero con mil batallas perdidas; porque en un instante sueño y al siguiente desespero.
Vuelvo necesitando emerger a los desencuentros. Vuelvo a retomar el vuelo, a no perecer en el destierro; pero vuelvo y vuelvo a continuar girando a mi alrededor, a no adjudicar al tiempo mis desvelos.
P. D.:
Tiempo al tiempo,
descargando letras
en busca de sueños
enquistados
que un día fueron
fuente
de mis adentros...

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