Ajustando la métrica de los sueños ingrávidos, donde la asimetría de los sentimientos empuja los llantos en la oscuridad. Como cada trece de octubre, como cada día, toca renacer por dentro. Tal cual, como el alba al amanecer.
Porque no existe la sordera del corazón ni tampoco la distracción de los sentidos; santos y locos que buscan auxilio perpetuo en recuerdos que nunca desaparecerán. Son estelas del pensamiento marcando el ritmo de la vida y su carrusel girando a mi alrededor.
Mágica luz entre la opacidad del destino y la fragilidad que alimenta el tiempo y su largo camino. Sigo vivo, interpretando la dicha de sentirte a mi lado, de contrarrestar el paso de los años por las ausencias y el reencuentro que aún está por descifrar.
Pd: No existe el tiempo, tampoco el olvido, si te esfuerzas en reinventar un paso después del otro...

El corazón siempre habla y deja grabado momentos vividos y la mente no deja de recordar, pero existe esa mágica luz ..
ResponderEliminarProfundo y bonito tu texto. gracias por tu visita. Beso
Son de esos momentos que no quieres olvidar, nadie se va si permanece en tu recuerdo, gracias por estar
EliminarComo decís, querido Josh. No existe el tiempo ni el olvido. Y ella siempre estará con vos. 💞
ResponderEliminarAbrazote fuerte!
Lau.
Gracias Lau, los recuerdos nos mantiene unidos al cariño y a los lo buenos momentos que siempre permanecerán a nuestro lado...
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